Visión y Misión

Visión.
Ser líder en la orientación y fortalecimiento de las familias dentro y fuera de la iglesia en la República Dominicana.

Misión.
Orientar a los miembros de la familia en el concepto de la verdadera relación y responsabilidad familiar para tener un hogar saludable, a través de la palabra de Dios.

Versículo del día

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miércoles, 20 de febrero de 2013

Diez pasos para una amistad más profunda con su cónyuge, Por: Alyson Weasley


El matrimonio, como en cualquier Amistad, inicia con las áreas en común, pero el stress de la vida diaria normal – hijos, trabajo, finanzas, enfermedades, cuido de los padres ancianos – puede cobrar impuestos al sindicato causando que crezca la distancia.  Terapia de pareja tradicional es una manera de profundizar su amistad, pero también pueden comprometerse a unas simples prácticas.
A continuación 10 sugerencias para cultivar una relación más fuerte con su esposo/a.  He incluido citas de personas comunes que han construido exitosamente este tipo de Amistad:

1.- Reconozca que construir una Amistad toma mucho trabajo y tiempo.   
  - Establecer un tiempo para pasar juntos tiempo de calidad – y luego cuide ese tiempo con su vida!
  - Escojan pasar juntos y no separados.  Esto podría significar sacrificar cosas buenas por un tiempo tales como grupos pequeños, ministerios, o tiempo de vinculación con amigos y amigas.

“Hemos hecho algunos cambios importantes para el bien de nuestra amistad.  Phil vive cerca de su trabajo, por lo cual puede venir a casa a comer tan a menudo como sea posible.  El corto viaje a mejorado su estado de ánimo y la energía." - Amy

2.- Explore los intereses de su esposo/a.
Pudiendo ser baseball, arte, actividades musicales, jardinería o caza.  Encuentre de que están apasionados y únase.  A veces hay que sacrificarse un poco.
  
"Intencionalmente estudié las cosas que tienen una influencia en mi esposa.  Si ella se interesa en algo nuevo, o está leyendo un nuevo libro, entonces yo debo hacer eso también.” - Bill

3.- Tome el tiempo de encontrar intereses en común y luego involúcrese en ellos.
"Hemos probado muchas cosas juntos en los pasados 35 años.  Disfrutamos de cocinar y de la jardinería,  y hasta donde yo recuerdo nos tomamos tiempo lejos de los niños para acampar durante el verano. Parte de la diversión es investigar  rutas de senderismo, lugares para acampar, carpas, y cocinas….es la planificación juntos lo que ha hecho que nuestra amistad crezca." - John

4.- Utilice conflictos para afinar y purificar la amistad.  
"Yo creí que era particularmente afortunada porque mi marido y yo casi no discutíamos – coincidíamos en casi todo.  El proceso de la recuperación de un adulterio demostró una comunicación nada saludable por parte de los dos.  Ahora tenemos más desacuerdos, pero se producen ahora que somos más honestos el uno con el otro, lo que nos está ayudando a conocerlos más todo el tiempo." - Andi

5.- Nútranse y cuídense entre sí.  Sean amables con cada uno.    
"Perdimos a nuestro primer hijo. Nos consolamos.  Nos abrazamos … nos levantamos … y muy dentro de nosotros sabíamos que nuestro mejor amigo del mundo estaba pasando por lo mismo." - Glenn

6.- Responsabilidad, transparencia y respeto mutuo, incluyendo las áreas de la sexualidad, finanzas y relaciones, deben ser una prioridad.
"Mi esposa sabe todo sobre mis quebrantos.  He ido donde ella de primero en situaciones difíciles.  Hay un círculo pequeño de personas que me conoce y conocen mi depravación. Mi esposa está en ese círculo. Tener esa transparencia me ha dado mucha fuerza, claridad y una enorme libertad." - George

7.- Establezca hábitos diarios, especialmente orar juntos.
"Orar juntos cada mañana no solo establece el tono de nuestro día y libera la carga de nuestros corazones, sino que nos pone en la misma página en muchas áreas  Dios nos encuentra en medio de nuestra amistad cada mañana." - Justine

8.- Afírmense uno a otro todos los días.  Sean intencionales en comunicarse sus puntos fuertes.
"Mi esposa y yo hemos hecho un hábito comunicarnos las cosas que admiramos o el valor de cada uno. La práctica ha fortalecido nuestra Amistad." - Al

9.- Sean transparentes entre sí.
"Una actividad que sugiero a las parejas casadas es que en algún momento del día, identifiquen y expresen una realidad emocional.  Es recomendable incluso etiquetar el sentimiento de una forma auto-reveladora tal como ´Estoy enojado, con miedo, resentido.’ A veces limitamos nuestra conversación a reportar eventos en lugar de comunicar lo que verdaderamente sentimos.”- Bill

10.- Comunicación.
Muchos expertos están de acuerdo que con comunicación regular se puede construir una amistad que mitiga las tormentas de la vida.

"Para nosotros, en parte, es negociar las reglas que van a hacer que nuestra relación funcione o fluya más suave.
Por ejemplo, recientemente tuve la suposición implícita que mis herramientas para la bicicleta debía ponerlas encima de la mesa de la cocina.  Mi esposa, Annie, no estaba de acuerdo y surgió el conflicto.  Al final de la negociación, habíamos creado una nueva regla: herramientas de la bicicleta nunca se pondrán sobre la mesa de la cocina.  .
Suena tonto, pero sus demandas se sentían como una amenaza en la manera en que yo estaba funcionando, y por lo tanto, una amenaza a mi persona y a mi masculinidad. En ese encuentro aprendí que yo no era menos Jason, ni menos persona, al aceptar las demandas de mi esposa de que ciertos lugares son para ciertos propósitos.  Mi personalidad va mas allá y más profundo que eso.”- Jason.

domingo, 17 de febrero de 2013

Viviendo por lo que vale la pena vivir


(Josué 1:8) "Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito."
El verdadero éxito en la vida no es tener muchas cosas, ni grandes casas, ni buenos carros, ni lograr grandes hazañas intelectuales. Todo eso puede ser bueno, pero lo que realmente nos hace sentirnos realizados es hacer aquello para lo que fuimos diseñados.
El meditar en la palabra del que nos creó y nos diseñó, declarándola en nuestras vidas y procurando diligentemente ponerla en práctica, nos llevará a encontrarnos con nosotros mismos y a descubrir “para que fuimos creados”, cual es nuestra función y nuestra misión en esta vida.
Cuando estamos haciendo lo que realmente nos gusta hacer, poniendo en práctica nuestras fortalezas y destrezas, nos sentiremos tan felices, que todo lo demás, y especialmente lo material pasa a un segundo plano.

(Lucas 10:27) "Amaras al señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 
Lo primero que debemos hacer para encontrarnos a nosotros mismos, es desarrollar una verdadera relación con el que nos creó y nos diseñó. Si nos acercamos a la fuente de la Creación, tendremos una altísima probabilidad de encontrar nuestra razón de ser.
Nuestro amado Padre Celestial nos invita a acercarnos a él para amarlo, para amar lo que él ama, para que nos gocemos en su presencia. Lamentablemente la mayoría de personas solo se acercan al Padre Celestial para pedirle y pedirle. Y si no reciben lo que están pidiendo, muchas se enojan con él, como si él tuviera la obligación de concedernos todo lo que pidamos.

(Salmo 37:4) “Deléitate en el Señor y él concederá las peticiones de tu corazón”. 
La clave para que él nos conceda las peticiones de nuestro corazón, es que nos deleitemos en él primero. Que lo busquemos, que lo alabemos y le adoremos con cánticos y con palabras y con acciones que le demuestren nuestro amor. Esta es la parte más importante para todo ser humano. Si amamos al Señor en verdad, nuestra vida ya no dependerá de las inciertas circunstancias, sino de su palabra y de su presencia en nosotros. Eso es lo que nos hará verdaderamente y permanentemente felices.

(Eclesiastés 1:2-4) "2Vanidad de vanidades, dice el Predicador, vanidad de vanidades, todo es vanidad.  3 ¿Qué provecho recibe el hombre de todo el trabajo con que se afana bajo el sol? 4 Una generación va y otra generación viene, mas la tierra permanece para siempre."
(Eclesiastés 2:24) "Nada hay mejor para el hombre que comer y beber y disfrutar de su trabajo. Esto también yo he visto que es de la mano de Dios."
La vida está llena de vanidades que solo traen afán, cansancio, frustraciones y poco fruto a la vida del hombre. El rey Salomón después de haberlo tenido todo, en sus últimos años expresa “todo es vanidad y aflicción de espíritu” Lo mejor que nos puede pasar es que disfrutemos del trabajo que realicemos. Que lo que hagamos, lo hagamos porque lo disfrutamos real y profundamente y no por conseguir dinero solamente.
Si trabajamos en algo que no nos gusta mucho, pero lo hacemos para poder ganar dinero solamente, entonces viviremos desdichados y no lograremos alcanzar nuestro máximo potencial en la vida. Más bien cuando hacemos lo que realmente es nuestra virtud y nuestra fortaleza, lo vamos a hacer muy bien, con alegría y con excelencia; y eso hará que seamos muy eficientes en lo que hagamos y de esa manera nos vendrá la prosperidad con alegría y la podremos disfrutar como Dios lo diseñó.

(Santiago 4:3-4) "3Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres. 4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios."
 Dios nos enseña en su palabra que evitemos hacernos amigos del mundo. Eso quiere decir que él nos advierte que si caemos en la trampa de amar los placeres y lo material del mundo, estamos en grave peligro de enemistarnos con el Señor. Dios sabe que los placeres del mundo y las cosas materiales son muy atractivas y nos seducen con mucha fuerza, pero al final eso no nos va a dar la felicidad que verdaderamente necesitamos. La experiencia de Eva que cedió a comer del fruto prohibido es un ejemplo y una analogía de las consecuencias de dejarnos llevar por la corriente materialista y placentera del mundo. Lo mas grande y lo más hermoso que nos ha dado el Señor para ser felices es disfrutar del trabajo que hacemos y disfrutar sirviendo a las personas a nuestro alrededor. Empezando por el cónyuge, los que ya son casados, los hijos, los padres, los hermanos, los amigos, y otras personas en ese estricto orden.

(Filipenses 4:6-7) "6Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús."
La paz, es uno de los más grandes regalos de Dios a nuestras vidas. Si vivimos con paz en nuestro corazón, podremos disfrutar de todo lo que tengamos en nuestra vida. Ahora, hay un requisito para obtener esa paz: No afanarnos por nada y poner delante de Dios nuestras peticiones en oración y dando gracias por su protección y su voluntad en nuestras vidas.
En resumen, vivamos por lo que vale la pena vivir: por tener una relación sincera, de Fe y Amor con nuestro Padre Celestial; por disfrutar de las personas a nuestro alrededor y servirles con amor; por hacer el trabajo que más nos guste hacer; por disfrutar de cada actividad de nuestra vida; no afanarnos por nada y dando gracias al Señor por todo.

martes, 1 de enero de 2013

La Familia un Gran Proyecto, Por: Fioldalisa De Jesús de Dunker


Gracias fieles compañeros cibernautas que durante todo el año 2012 nos acompañaron y dieron su apoyo, después del Señor Jesús son ustedes nuestra segunda fuente de apoyo y motivación, son ustedes los destinatarios de lo que aquí hacemos y esperamos estar poniendo nuestro grano de arena en el proceso de restauración, crecimiento, desarrollo y fortalecimiento de sus familias.

Es de gran alegría para nosotros arribar a este nuevo año al lado de ustedes y que Dios nos des la oportunidad de caminar juntos este sendero.

Es nuestro mayor deseo y oración que el principal enfoque en este año que recién inicia sea la edificación de nuestras familias conforme al propósito de Dios.

No desmayemos continuemos la lucha, la victoria es nuestra si perseveramos.

Que Dios les brinde un año lleno de salud, amor y trabajo.

Les dejamos con este tema, que ya ha sido publicado pero creemos muy apropiado para el momento.

Que Dios les bendiga.


La Familia un Gran Proyecto


Estamos entrando en un nuevo año, y es propicia la ocasión para preguntarnos:
¿Qué metas hemos trabajado, Cuáles nos faltan, Qué cambios se han producido?
¿Qué proyecto de hijos e hijas queremos construir?
¿Cómo nos divertimos?
¿Cómo es la organización en la familia, para que cada miembro comparta las responsabilidades?
¿Cómo es la comunicación, el respeto, el afecto, la consideración en nuestra familia?

La mayoría de los padres de familia se lamentan de que pasaron poco tiempo con los hijos, nadie se lamenta de no haber pasado más tiempo en la oficina. La creciente demanda de la vida actual lleva a los padres a que tengan menos tiempo para dedicarle a la familia y a disfrutar de sus hijos.

Es bueno recordarle a los padres que los hijos no esperan en el estado en que los dejamos, mientras nosotros trabajamos para hacer un dinerito para la familia. Es bueno recordar que sólo se cumple un año una sola vez, y si nosotros los padres no estamos presente en esos eventos será imposible hacerlo después, creándoles un vació que es difícil de subsanar.

Para tener hijos saludables se requiere que Papá  Mamá se unan, formen un equipo y las decisiones importantes en la vida de los hijos puedan ser más prudentes y acertadas si se toman en equipo. Los hijos necesitan sentir que tienen padres en quienes confiar, que saben orientarlos ante la incertidumbre, protegerlos del peligro, respaldarlos cuando se sienten débiles.

Desde que somos padres el proyecto más importante es la “familia” que debemos cuidar y querer, y para tener éxito en este proyecto se requiere de una consagración continua y permanente.

Si los padres no dedicamos el tiempo suficiente para que este proyecto salga bien, el precio que se paga es muy alto y no se compara con ningún éxito profesional.

Al final de la vida lo que perdura es el amor que se ha dado y quien mejor para decirlo que los hijos.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Las cuatro estaciones del matrimonio - El Invierno, Por: Sixto Porras


El invierto es duro, tormentoso y requiere ser anticipado.
El invierno, se caracteriza por emociones como el dolor, el enojo, el desaliento, la soledad, la frustración, el rechazo, y actitudes violentas y destructivas, termina con la cercanía y llena a la pareja de amargura. En esta estación muchas parejas se disuelven. 
El invierno puede ser intenso, con lluvias torrenciales que tienen la capacidad de destruir en cuestión de días, por eso debe ser anticipado. Hay que limpiar los desagües, tapar las goteras, prepararnos para las lluvias con viento y sobre todo, ser preventivos con las tormentas.
En el invierno hay desprendimiento, por lo tanto las personas han alcanzado la auténtica realización del ser. Los dos se conocen a la perfección, y saben cómo van a responder ante las crisis. Casi pueden repetir de memoria los diálogos que les han identificado por años. Por esto, es indispensable conocer la regla del paso de los años. Los años acentúan las cosas, y las hacen intensas. Por todo esto, lo que hay que cambiar debe lograrse antes del invierno, porque en el invierno, las personas son como son.
El invierno es íntimo, porque hace que las personas se encuentren para protegerse mutuamente, y calentarse el uno con el otro, es místico y el amor se vuelve más verde que nunca. Lo seco se marchita, para dar paso a un verde intenso, el invierno está lleno de vida porque la lluvia a llegado para rociar de fuerza los campos.

¿Cómo es el invierno matrimonial?
En el invierno del matrimonio, las personas de vuelven reflexivas, y saben que los últimos años han llegado. Es una época de recuento y hay momentos donde quisieran devolverse en el tiempo para vivir lo que piensan que debieron haber experimentado.
Es el tiempo de la adultez matrimonial, donde hay integración, pero a la vez existe un sentimiento de desesperación, por las cosas que sienten que les falta por vivir.
Llegó el momento de vivir sin resentimiento ni amargura, porque ya no hay tiempo para esperar el cambio, ahora simplemente somos.
Es el tiempo de hacer las paces, porque nos sabemos defectuosos y gastados en cuanto a lo físico, pero llenos de vida en el espíritu. Por eso, la adultez no es un enemigo, puede ser el mejor momento para vivir plenamente nuestra vida. Ahora lo valioso ya no cuesta tanto; apreciar ver el atardecer tomados de la mano. Caminar en un parque y mil cosas más.
Entre más temprano entremos a un estado de conciencia, donde valoremos a plenitud lo que somos y tenemos, la vida podría volverse más plena y feliz.
Se requiere fuerza y mucha paz para vivir la edad adulta, porque es la época de las pérdidas, se pierde la salud, la memoria, los aplausos de ayer, y las energías. Se comienzan a perder los seres queridos y toda pérdida es dolorosa.
El invierno es bello porque está lleno de recuerdos y estos llenan de alegría el corazón. El invierno es una época de contemplación. 

¿Qué características tiene el invierno matrimonial?
1- Llegó el momento de la menopausia y de la andropausia, no sólo en lo biológico, sino también en lo psicológico. Si la vida ha sido disfrutada y se ha anticipado el invierno, la vida sigue casi normal. Pero si la vida ha sido un conflicto permanente, podría el cónyuge convertirse en una persona fría, irritable y también indiferente. El hombre experimenta un declive en su virilidad. Pero antes de darse este declive, el hombre podría pasar su última crisis. Es así como vemos a hombres buenos toda su vida experimentar una extraña aventura extramatrimonial. Por eso, si el matrimonio está viviendo una crisis de indiferencia en ese momento, podría ser combustible para empujar al hombre a justificar su actitud irresponsable.

2- Renacerá el amor. Si el matrimonio está experimentando una armonía plena, vencerá con facilidad las dificultades propias de este momento, porque prevalece el compromiso y la cordura de la madurez.

3- Los mejores amigos. Es el tiempo lo que convierte al matrimonio en los mejores amigos, suelen compartir de forma natural la ternura, el halago y las conversaciones se vuelven intensas. Así mismo surge el silencio reflexivo, ahora parece que no tienen mucho que decir para sentirse bien el uno con el otro, ellos simplemente son amigos. Es un amor reposado, sereno, complaciente y contemplativo.

4- Son uno. La cereza del amor, es entonces cuando la relación es totalmente fuerte, es una unidad conquistada con el tiempo. Sí, el amor es trabajo, perseverancia, y ahora reposa, porque se saben uno. La armonía es profunda y experimentan paz el uno con el otro. Los hijos han crecido, las crisis se han superado, las vidas se han fundido.

5- Viven pacientemente juntos. Se saben llevar, la ternura se multiplica, se extrañan, y se encuentran. Es el principio del fin y ambos lo saben, por eso, se toman de la mano y se acarician. El tiempo es limitado y ambos lo presienten. El amor maduro es una victoria, solo los héroes lo experimentan, han superado las crisis y están juntos. El amor ganó.

6- El amor ahora es caridad. La caridad es la forma más pura del amor, es desinteresado, y completamente generoso. Ahora el amor no es una aspiración, ahora es real, porque es auténtico, genuino, inocente y sin engaños. Estamos juntos y eso es lo importante. Ahora nos amamos. 

Conclusión
Cada una de estas estaciones tiene oportunidades de crecimiento para los dos, y siempre tenemos la oportunidad de anticipar los momentos difíciles, y extender las buenas estaciones de la vida.
Algunas estrategias que nos pueden ayudar a aprovechar mejor el momento que vivimos y a mantenernos por mucho tiempo en las mejores estaciones del matrimonio podrían ser:

1- Conviértase en alguien con quien sea agradable vivir.
2- Pida perdón por los errores del pasado.
3- Identifique el lado positivo de su cónyuge.
4- Aprenda a comunicar amor en el lenguaje de su cónyuge.
5- Desarrolle el arte de escuchar.
6- Ayude a su cónyuge a alcanzar el éxito personal.
7- Descubra y acepte positivamente las diferencias.
8- Decida ser una influencia positiva para su cónyuge.

Cuando nos ponemos a reflexionar sobre el amor, existe siempre un peligro: la idealización, tratándolo como si fuese una especie de ensueño. Tal actitud no sirve de nada. El amor es una realidad, no un sueño. El amor no debe ser soñado, sino vivido. Y la vida es crecimiento constante, conocimiento mutuo. Este crecimiento se realiza en el tiempo. Y en el tiempo hay primavera, verano, otoño e invierno. Cada estación es necesaria para que el amor madure y crezca. El amor que no crece, tiende a morir y se vuelve indiferente.
El amor requiere ser sembrado, regado, limpiado, madurar, para ser cosechado y disfrutar los frutos. Definitivamente el amor requiere de las diferentes estaciones para desarrollarse. Si el amor no se cuida con detalles y perseverancia, tiende a secarse y lentamente muere.
El amor, al caminar por el tiempo experimenta transformaciones, porque al igual que todo, nace, crece, madura y envejece. Por eso decimos que el matrimonio que se ama, no siempre se amará de la misma manera. Existen sueños, avances y retrocesos, momentos de crisis y de reconciliación, viven en tensión y también en una gran calma. Esto impone a los matrimonios a no descuidar la relación para anticipar los momentos críticos.
¿Cuál de las cuatro estaciones es la mejor? Cada estación tiene su propio encanto y su razón de ser. Todos tenemos que pasar por las cuatro estaciones para alcanzar la madurez en el arte de amar.
En la primavera, el amor es tierno y lleno de sueños, es la aurora del amor. Aquí nace la ilusión.
En el verano, el sol sale para el amor, es tiempo de bondad, paciencia, respeto, ayuda mutua, entrega y sacrificio. Es el medio día del amor.
En el otoño  se caen las hojas y el amor se desprende de todo para vivir un amor lleno de reflexión, es un tiempo de interiorización, es clave y definitivo. Casi es un amor a solas conmigo mismo. Es un amor maduro, y sereno. Es un tiempo donde el fruto está maduro y listo para ser triturado y experimentar transformación.
Es en el otoño donde se recoge lo que se sembró en la primavera y se limpió en el verano.
Es en el invierno, donde el amor pasa por el desgaste del tiempo, surgen las enfermedades físicas, pero el alma cobra una belleza profunda. Se han superado las principales crisis; la desilusión, el silencio que castiga y la indiferencia. Por eso se dice que es en el invierno donde se celebra la victoria del amor y surgen los frutos propios del amor; paz, gozo, serenidad y generosidad.
Dios nos conceda vivir un amor que madura con el tiempo. Un amor lleno de esperanza, disfrute y calma.

Bibliografía
Dr. Gary Chapman. Las cuatro Estaciones del Matrimonio, Editorial Tyndale, 2006.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Las cuatro estaciones del matrimonio - El Otoño, Por: Sixto Porras


En el otoño los días se acortan, las temperaturas bajan y aparecen vientos y lluvias. Las hojas de los árboles se tornan amarillentas hasta que se secan y caen al suelo cubriendo los campos de hojas secas.
El otoño tiene el encanto de ser melancólico. El panorama nos ofrece un color ocre encendido que nos vuelve reflexivos.
El otoño es una época de transición, porque comienzan los preparativos para el invierto, se busca la ropa abrigada, y la leña para el fuego.
El otoño llega con el resentimiento, la sensación de no ser aceptado y el desánimo. La pareja se siente insegura y preocupada por su matrimonio, pero al mismo tiempo lo descuida y no enfrenta los problemas. Aquí comienza el distanciamiento y la clara sensación de que algo anda mal, aunque no puedan identificar qué exactamente.

¿Cómo es el otoño matrimonial?
1. Es un amor nostálgico. Han pasado los años, ahora tenemos unos diez años o más de estar juntos. Es un amor que ya tiene recuerdos, y por lo tanto comienza a vivir de lo que han experimentado en el pasado. Se recuerdan las crisis del pasado y también las ilusiones de la primavera. El tiempo ahora se convierte en aliado, porque está lleno de recuerdos.

2. El amor maduró con el tiempo. La luz ya no es fuerte y tampoco intensa. Ya no está el brillo de la juventud, y han aprendido a convivir, lo que les permite entrar a la madurez de la relación. Ambos se saben ellos mismos, están disfrutando las fuerzas de la mediana edad y la experiencia del tiempo vivido.
Las fuerzas comienzan a menguar, pero el amor se ha hecho fuerte. Ahora saben enfrentar las crisis sin heridas profundas y sin grandes períodos de silencio. Las cosas ya no tienen el mismo efecto, ahora parece que conocemos mejor a nuestro cónyuge.
Se han caído las hojas secas del egoísmo y de las emociones inmaduras. Ahora la relación es más firme y sólida. El amor ha madurado, y hay más resistencia.

3. El matrimonio ha llegado a la mitad de la vida. Son los años más bellos de la vida en matrimonio, ambos son felices, y no es fantasía, se ha aprendido a manejar en función de lo cotidiano. Si en la primavera creíamos haber descubierto el amor porque teníamos planes y sueños, en el otoño del matrimonio se es feliz, simplemente disfrutamos estar juntos. La felicidad, el amor y la vida se han vuelto una sola cosa.

4. El matrimonio disminuye el paso. La rapidez da paso a la estación madura, donde surgen las virtudes de la sabiduría, el buen juicio, la compasión, y surge el espacio personal.

5. La crisis, la indiferencia. Si en la estación anterior el matrimonio no fue capaz de superar las crisis de la desilusión y el silencio, en el otoño podría surgir la peor de las crisis, la de la indiferencia. Con el paso del tiempo si las crisis no se han superado, el amor podría paralizarse, o bien, podría morir.
La primera de las crisis fue la desilusión, después los fuertes conflictos, más tarde el silencio, el conformismo y para esta altura el amor se convirtió en rutina, si estas crisis no se superan surge la madres de las crisis, la indiferencia. Viven juntos pero están distantes, ya no tienen contacto significativo y se han desinteresado el uno del otro. La relación ha perdido significado. Saben aparentar, por amor a los hijos, o bien por conveniencia, pero el vínculo está roto, no son ya una unidad. 

6. El momento fatídico, la infidelidad y la ruptura. Es en medio de la frialdad de la relación que surge alguien que escucha y hace que surja la ilusión del romanticismo perdido en el matrimonio. Esto se da porque se sienten hambrientos de afectividad. Ahora hay lugar para un nuevo amor, más sensual y seductor, y alimentado por la frialdad del matrimonio. Es aquí donde el matrimonio podría separarse producto de la infidelidad, y la vida en casa se torna en un caso lleno de dolor.
El tiempo ha gastado la relación y en vez de unirlos el amor ha desaparecido; los detalles, las atenciones, el cuidado mutuo, la tolerancia, el respeto y las expresiones afectivas. La pareja ha matado el amor.

7. Evite el fracaso matrimonial. Para esto deben vencer las crisis, rompiendo la rutina y la indiferencia. Es indispensable que inviertan tiempo en recuperar la relación, tomen tiempo para salir juntos, sean creativos para volver a descubrirse. Elabore una lista de las virtudes que identifican a su cónyuge. Sea consciente de lo que perdería si la relación se terminara. Esto le ayudará a valorar lo que han construido juntos. Es cierto que podrían estar cansados el uno del otro, de la rutina y de la indiferencia. Por eso deben hacer un alto para valorar lo que está en juego y recuperar la ilusión del matrimonio. Es indispensable buscar ayuda profesional.

Bibliografía
Dr. Gary Chapman. Las cuatro Estaciones del Matrimonio, Editorial Tyndale, 2006.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Las cuatro estaciones del matrimonio - El Verano, Por: Sixto Porras


El verano es energético, lleno de un sol resplandeciente, todos estamos alegres y activos. El aire es caliente y el día nos invita a vivir la vida a plenitud. Es una época de fiestas y apto para salir a pasear.
En el verano los matrimonios están llenos de optimismo; la felicidad, la satisfacción, la gratitud y la confianza son una constante. Lograron concretar los sueños de la primavera y han aceptando sus diferencias, se sienten cada vez más unidos.
El verano está lleno de bellos atardeceres que despiertan la ilusión. Pero también el verano es seco, y el calor intenso, el polvo se levanta y las plantas se marchitan. Algunos días el calor parece asfixiante.


Características del verano matrimonial
1. El verano consolida el matrimonio, porque permite ver el verdadero yo de cada uno. El calor de la convivencia revela el verdadero ser de ambos, se conocen costumbres, y los diferentes estados de ánimo. Se conocen cuerpo y alma, la cotidianidad de la convivencia revela la personalidad de cada uno. Esto establece el fundamento del verdadero amor. Donde no solo es emoción, o entusiasmo, sino cooperación, tolerancia, disculpas y esfuerzo. Hay menos euforia, y más paciencia recíproca.
Es el verano del matrimonio lo que conduce a la madurez del amor.

2. El mutuo conocimiento ayuda a evitar los roses, ahora nos conocemos mejor. Los reclamos dan paso a la aceptación.  Posiblemente ya están los hijos, y esto nos conduce a la cooperación y a distribuirnos las responsabilidades del hogar. Ahora nos ayudamos, y construimos juntos.

3. La vida en común consolida el matrimonio. Casi parece sencillo, pero ha sido labrado con el tiempo y esfuerzo.

4. Aunque aun el amor es joven, el verano hace madurar, y hace fuerte la relación. Sabemos que somos diferentes y aun así nos aceptamos y amamos. Lo que nos parecía gracioso de la primavera, y luego nos incomodaba, ahora se acepta como tal. No hay mucha euforia, pero sí amor que ha comenzado a madurar.

5. La crisis del silencio. Luego de superar la crisis de la desilusión aparece la del silencio. El peligro en el verano matrimonial es el silencio producido por el cansancio y sobre todo, se da por el distanciamiento generado por la desilusión. Es un tiempo donde se debe avanzar el uno hacia el otro, en vez de correr en la dirección opuesta. La desilusión es un enemigo peligroso que debe superarse con diálogo y aceptación mutua. Si no se supera la crisis del silencio se podría caer en la insensibilidad.

6. Si el silencio no se supera el matrimonio podría caer en parálisis. El paso de los años lleva a la costumbre, al aburrimiento, al retroceso, a un estancamiento que le roba el dinamismo que el matrimonio debe tener. El matrimonio pierde movimiento y podría congelarse en la parálisis del aislamiento recíproco. Esto es peligroso y tiene que ser superado.

7. El gran reto es, vencer el tiempo. Si el silencio, y el aislamiento  se supera, podría darse un reencuentro que conduce a la madurez. Para que el matrimonio sobreviva debe superar la barrera del tiempo, la pareja debe permanecer junta en las buenas y en las malas.

Bibliografía
Dr. Gary Chapman. Las cuatro Estaciones del Matrimonio, Editorial Tyndale, 2006.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Las cuatro estaciones del matrimonio - La Primavera, Por: Sixto Porras


Todo matrimonio está en constante cambio. Dependiendo de las emociones, actitudes y decisiones que prevalezcan, una relación matrimonial puede encontrarse en la primavera, el verano, el otoño o bien el invierno. Lo importante es distinguir las claves para identificar en qué estación se encuentra nuestro matrimonio y tomar acción para hacerlo crecer sin importar qué momento esté viviendo.
Los matrimonios están constantemente experimentando un estado de cambio, moviéndose de continuo de una estación a otra, diferente a las estaciones a la naturaleza, donde éstas tienen un orden establecido.
Algunas veces nos encontramos en invierno, desalentados, separados e insatisfechos; otras veces experimentamos la primavera, con su frescura, esperanza y anticipación. En otras ocasiones nos deleitamos en el sol del verano, y estamos cómodos, tranquilos, disfrutando de la vida. Y luego llega el otoño con su incertidumbre, negligencia y temores. El ciclo se repite muchas veces a través de la vida de un matrimonio, igual que las estaciones se repiten en la naturaleza.
La meta es descubrir en qué estación se encuentra nuestro matrimonio, para ayudarnos a salir de la inestabilidad del otoño o de la soledad y frialdad del invierno para llegar a la esperanza de la primavera y a la intimidad del verano.
Es inevitable que en el matrimonio experimentemos las circunstancias propias de las diferentes etapas, como la frialdad del infierno, pero podemos sacarle mucho provecho si aprendemos a anticipar cada estación y nos preparamos de la mejor manera para vivir siempre un excelente verano y una gran primavera. Las estaciones del matrimonio llegan y se marchan, pero cada una tiene sus propios desafíos.

La primavera
En la primavera la temperatura es cálida, la vegetación florece y la luz del sol es intensa. Es una estación llena de vida, color y luz. Es la estación donde muchas especies se reproducen, y las mariposas extienden sus alas. Todos celebran la primavera.

¿Cuáles son los síntomas de la estación primaveral? Los árboles comienzan a florecer, los pájaros a cantar, el sol alegra nuestro día. La primavera nos ofrece mañanas suaves, mediodías de ensueño, tardes apacibles y noches refrescantes, serenas, y claras. La luna llena brilla en un cielo lleno de  estrellas.
La primavera es la estación de los nuevos comienzos. Está llena de entusiasmo y esperanza hacia el futuro; planear, comunicarse, buscar ayuda y expresar amor y gratitud son actitudes que la caracterizan.
La primavera es la estación siempre deseada, después de un invierno tal vez crudo e implacable. La primavera lo alegra todo, y es esperada. En la primavera todo es ensueño, alegría, felicidad y proyectos. Las plantas florecen.
Es el amor fresco, todavía inmaduro, lleno de rocío, de ilusiones, es la estación del entusiasmo de los primeros años de matrimonio. Es un amor todavía hecho capullo que no ha abierto su flor. Es un amor de ensueño, y de belleza. Es un amor que no ha recibido todavía los soles fuertes del verano, ni el granizo, ni tempestades del otoño, ni las heladas del invierno. Es un amor tierno, naciente y por lo tanto emocional y aun frágil. Tiene como meta crecer y fortalecerse con el tiempo. Pero para esto deben llegar las otras estaciones.
Es un amor donde nos estamos descubriendo. En esos primeros años ambos, el esposo y la esposa, descubren juntos un universo nuevo, con la ternura propia del comienzo, pero quizá demasiado fácil.
En la primavera del matrimonio, el amor está apenas estrenándose, la ternura en gestos y palabras está abriéndose camino, no ha tenido tiempo de contaminarse ni de ser lastimado.

Características de la primavera matrimonial
1. Florece el amor. Son los años donde comienza a florecer el amor, el ambiente se llena de ilusión y surge el aroma perfumado de la pasión. Podría llegar el primer hijo y se escucha la alegría de las sonrisas en toda la casa.

2. Es un tiempo donde el “yo”, da paso al “nosotros”. Las cosas son nuestras. Aprendemos a compartir responsabilidades en el hogar y surge el espíritu de cooperación. Es una época de sueños compartidos y de proyectos por realizar.

3. Nos comunicamos a partir de la ternura, el afecto y la suavidad de la consideración. Es un tiempo para descubrirnos, acercarnos y comunicarnos con ingenuidad y calidez. Es un momento para aceptarnos tal cual. Surge la disculpa amable y la sonrisa inocente. Es un momento donde el sentimiento se expresa físicamente con besos, abrazos y caricias espontáneas.

4. Euforia romántica. Los primeros días, semanas y meses evidencian una época de euforia romántica. La pareja se busca y se encuentran en el beso y el abrazo. Se complementan fácilmente y los conflictos son mínimos. Al ser todo nuevo, aun no surge la rutina, simplemente nos estamos conociendo íntimamente.
Aun no surgen las diferencias fuertes y los pleitos acalorados. El amor está naciendo.
La pareja está ocupada en construir sus sueños, la esperanza es el combustible. El amor en la primavera es generoso, suave y parece fácil.

5. La primer crisis, la desilusión. Es al finalizar la primavera cuando aparece la primera crisis, y surge la desilusión. Esto podría darse en cualquier momento pero generalmente surge al segundo o tercer año del matrimonio.
La cercanía, las fricciones, la costumbre y las diferencias comienzan a en causar el matrimonio hacia la madurez. La idealización del noviazgo y la ilusión de los primeros meses da paso a la primera crisis que lleva a la desilusión. Es la convivencia diaria, los roses, las diferencia, el cansancio y la rutina los que comienzan a minar la ilusión.
El noviazgo genera una imagen distorsionada del amor, porque se idealiza la pareja y la convivencia. La convivencia revela lo que somos en lo íntimo, las costumbres y los hábitos.
De repente, comienza a hacer calor en el matrimonio, se aproxima el sol fuerte de la dificultad, surge el cansancio del trabajo de la casa, el agotamiento en la crianza de los niños. La familia del cónyuge interfiere en la vida matrimonial. Las deudas hay que comenzar a pagarlas y la ilusión comienza a desvanecerse.

Recomendaciones prácticas:
1. Comience el matrimonio con esta decisión: “Decido hacerte feliz”. Y nunca piense: “Quiero que me hagas feliz”. Sólo así el amor podrá prevalecer a pesar de la rutina, la desilusión, y las diferencias.
2. Tenga claro lo siguiente: “Nadie puede llenar plenamente mi vida”. Mi cónyuge puede compartir lo que tiene, pero no puede darme lo que no tiene. Además, nadie es perfecto. Por otro lado, la conquista de la felicidad es un reto personal y es intransferible.
Nadie está en la capacidad de llenar plenamente a otra persona. Por eso, no debemos tener demasiadas expectativas, si las tenemos, la desilusión puede ser muy fuerte y podría lastimar la relación.
La meta a perseguir es, “construyamos juntos el matrimonio, hasta lograr una relación estable y llena de amor.”
3. “Hagamos prevalecer la ternura”. Esta debe dosificarse para que no empalague. La ternura es elegancia, suavidad, cortesía, gentiliza. Sin ternura podríamos caer en la rutina, y la rutina lleva a la desilusión.
Sin ternura se puede caer en la apatía, el descuido personal, y la desatención. La ternura se expresa con cariño diario.

Bibliografía
Dr. Gary Chapman. Las cuatro Estaciones del Matrimonio, Editorial Tyndale, 2006.