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domingo, 23 de diciembre de 2012

Las cuatro estaciones del matrimonio - El Otoño, Por: Sixto Porras


En el otoño los días se acortan, las temperaturas bajan y aparecen vientos y lluvias. Las hojas de los árboles se tornan amarillentas hasta que se secan y caen al suelo cubriendo los campos de hojas secas.
El otoño tiene el encanto de ser melancólico. El panorama nos ofrece un color ocre encendido que nos vuelve reflexivos.
El otoño es una época de transición, porque comienzan los preparativos para el invierto, se busca la ropa abrigada, y la leña para el fuego.
El otoño llega con el resentimiento, la sensación de no ser aceptado y el desánimo. La pareja se siente insegura y preocupada por su matrimonio, pero al mismo tiempo lo descuida y no enfrenta los problemas. Aquí comienza el distanciamiento y la clara sensación de que algo anda mal, aunque no puedan identificar qué exactamente.

¿Cómo es el otoño matrimonial?
1. Es un amor nostálgico. Han pasado los años, ahora tenemos unos diez años o más de estar juntos. Es un amor que ya tiene recuerdos, y por lo tanto comienza a vivir de lo que han experimentado en el pasado. Se recuerdan las crisis del pasado y también las ilusiones de la primavera. El tiempo ahora se convierte en aliado, porque está lleno de recuerdos.

2. El amor maduró con el tiempo. La luz ya no es fuerte y tampoco intensa. Ya no está el brillo de la juventud, y han aprendido a convivir, lo que les permite entrar a la madurez de la relación. Ambos se saben ellos mismos, están disfrutando las fuerzas de la mediana edad y la experiencia del tiempo vivido.
Las fuerzas comienzan a menguar, pero el amor se ha hecho fuerte. Ahora saben enfrentar las crisis sin heridas profundas y sin grandes períodos de silencio. Las cosas ya no tienen el mismo efecto, ahora parece que conocemos mejor a nuestro cónyuge.
Se han caído las hojas secas del egoísmo y de las emociones inmaduras. Ahora la relación es más firme y sólida. El amor ha madurado, y hay más resistencia.

3. El matrimonio ha llegado a la mitad de la vida. Son los años más bellos de la vida en matrimonio, ambos son felices, y no es fantasía, se ha aprendido a manejar en función de lo cotidiano. Si en la primavera creíamos haber descubierto el amor porque teníamos planes y sueños, en el otoño del matrimonio se es feliz, simplemente disfrutamos estar juntos. La felicidad, el amor y la vida se han vuelto una sola cosa.

4. El matrimonio disminuye el paso. La rapidez da paso a la estación madura, donde surgen las virtudes de la sabiduría, el buen juicio, la compasión, y surge el espacio personal.

5. La crisis, la indiferencia. Si en la estación anterior el matrimonio no fue capaz de superar las crisis de la desilusión y el silencio, en el otoño podría surgir la peor de las crisis, la de la indiferencia. Con el paso del tiempo si las crisis no se han superado, el amor podría paralizarse, o bien, podría morir.
La primera de las crisis fue la desilusión, después los fuertes conflictos, más tarde el silencio, el conformismo y para esta altura el amor se convirtió en rutina, si estas crisis no se superan surge la madres de las crisis, la indiferencia. Viven juntos pero están distantes, ya no tienen contacto significativo y se han desinteresado el uno del otro. La relación ha perdido significado. Saben aparentar, por amor a los hijos, o bien por conveniencia, pero el vínculo está roto, no son ya una unidad. 

6. El momento fatídico, la infidelidad y la ruptura. Es en medio de la frialdad de la relación que surge alguien que escucha y hace que surja la ilusión del romanticismo perdido en el matrimonio. Esto se da porque se sienten hambrientos de afectividad. Ahora hay lugar para un nuevo amor, más sensual y seductor, y alimentado por la frialdad del matrimonio. Es aquí donde el matrimonio podría separarse producto de la infidelidad, y la vida en casa se torna en un caso lleno de dolor.
El tiempo ha gastado la relación y en vez de unirlos el amor ha desaparecido; los detalles, las atenciones, el cuidado mutuo, la tolerancia, el respeto y las expresiones afectivas. La pareja ha matado el amor.

7. Evite el fracaso matrimonial. Para esto deben vencer las crisis, rompiendo la rutina y la indiferencia. Es indispensable que inviertan tiempo en recuperar la relación, tomen tiempo para salir juntos, sean creativos para volver a descubrirse. Elabore una lista de las virtudes que identifican a su cónyuge. Sea consciente de lo que perdería si la relación se terminara. Esto le ayudará a valorar lo que han construido juntos. Es cierto que podrían estar cansados el uno del otro, de la rutina y de la indiferencia. Por eso deben hacer un alto para valorar lo que está en juego y recuperar la ilusión del matrimonio. Es indispensable buscar ayuda profesional.

Bibliografía
Dr. Gary Chapman. Las cuatro Estaciones del Matrimonio, Editorial Tyndale, 2006.

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