Visión y Misión

Visión.
Ser líder en la orientación y fortalecimiento de las familias dentro y fuera de la iglesia en la República Dominicana.

Misión.
Orientar a los miembros de la familia en el concepto de la verdadera relación y responsabilidad familiar para tener un hogar saludable, a través de la palabra de Dios.

Versículo del día

Siguenos en Facebook

sábado, 5 de septiembre de 2009

Cómo superar el miedo al matrimonio

Con una tasa de divorcios superior al 40% y las continuas historias de matrimonios que no han tenido éxito por diferentes razones, contraer matrimonio puede ser más intimidante que nunca. Sin embargo, comprender los detalles del matrimonio como tal y entender lo que esperas del mismo puede ayudarte a sobrellevar tu miedo al matrimonio y hacer que tomes una decisión informada al respecto.

Pasos
1. Determina de dónde proviene tu miedo exactamente. La mayor parte de la gente no tiene miedo al matrimonio en sí, sino a sus implicaciones y a su posible destrucción. ¿Qué piensas que puede cambiar?, ¿Qué es lo peor que puede pasar? Una vez identificado, puedes conversar con tu pareja acerca de ello y tratar de sobrellevar la situación juntos.
2. Nombra tus miedos. Si tus padres tuvieron un mal matrimonio, entiende que cada matrimonio es diferente y que si su matrimonio falló, no implica que el tuyo también vaya a fallar. Si la separación te preocupa, haz una lista de tu mente de lo que puedas hacer para que tu matrimonio funcione. Imagina las diferentes posibilidades e imagina lo que harás en cada situación específica para hacer que las cosas vayan mejor.
3. Habla de tu problema con otras personas casadas. Consulta a cualquiera que haya tenido un matrimonio exitoso para que te mencione cuál es su secreto. Usualmente es algo como "No tomamos en cuento los pequeños malos hábitos de la otra persona". Pero más que todo, expresa tus sentimientos hacia tu pareja. Esta es la oportunidad perfecta para ejercitar las habilidades de comunicación que serán esenciales para que una relación saludable dure por mucho tiempo.
4. Decide si es que tú has escogido a la persona con la que deseas compartir el resto de tu vida. ¿No? ¿Has sido escogido(a) y ahora te encuentras bajo la presión de casarte? Puede que no tengas miedo al matrimonio, más bien, miedo a casarte con "esta persona". Una buena pastilla de sabiduría para recordar es que no debes casarte con la persona con la que puedes compartir el resto de tu vida; debes casarte con la persona sin la cual no imaginas tu vida en un futuro.
5. Comprender que el componente de toda persona lleva un matiz de virtudes y defectos y empieza por amar los defectos de tu pareja, escribe historias sobre las posibles situaciones que se pueden generar a causa de estos defectos. Realiza este ejercicio con tu pareja como una forma de entretenimiento, así ambos tendrán una idea clara sobre la forma en la que tu otro yo te ve. Realiza este ejercicio, pero se cuidadoso de no lastimar a la otra persona, el objetivo es superar juntos aquel que fue siempre un problema para ti, no queremos generar un problema antes que la aventura del matrimonio comience.
6. Piensa acerca de los detalles del matrimonio que son importantes para ti y para tu media naranja. Piensa en lo que el matrimonio te proporciona que no tendrías de otra manera y los cambios que tendría tu vida en caso que esto ocurriera. Si enfrentas honestamente lo que significa casarse o mantenerse solteros, tu percepción acerca del matrimonio se ampliará y verás si es lo que quieres para ti y para tu otra mitad.
7. Comprende que no van a vivir en armonía cada segundo del día mientras estén casados. Ninguno de los dos es perfecto. Si estás esperando casarte con esa persona con la cual todos los días son arcoíris y chocolate, nunca te establecerás o te casarás porque nadie puede proporcionar una vida ideal a otra persona. El matrimonio es trabajo duro y toma una vida entera el completarlo. Demasiada gente se casa pensando en que si las cosas se ponen malas, simplemente correrán al juzgado a pedir el divorcio y a empezar todo de nuevo. Prepárate para los baches que encontrarás en el camino y no te sorprendas demasiado cuando los pases sin problemas.
8. Planea tu vida. Siéntate y establece bien las cosas antes de casarte. ¿Van a tener hijos? ¿Cuántos? ¿Quién va a manejar el dinero? ¿Ambos van a trabajar? ¿Cuánto van a ahorrar para su retiro? ¿Dónde van a vivir? ¿Quién se ocupa de qué en general? Estas son la clase de dificultades prácticas con las que se encontrarán en el día a día.
No trates de buscar las respuestas de la forma difícil cuando ya tienes un aro en tu dedo. Lo mejor es preveer un futuro conflicto y prevenirlo. Si tienes una relación saludable, la planeación anticipada te llevará a tener una mejor idea de los problemas que podrían tener en un futuro.

Consejos
· Las tres principales causas de divorcios están relacionado con el dinero, la religión y los niños, en ese orden. Haz lo mejor que puedas por adelantado para que puedas estar en sintonía lo máximo posible. Mientras más sepas acerca de tu pareja en esos niveles, menores serán las sorpresas que tendrás cuando te cases.
· Los desacuerdos son normales en cualquier relación. Es saludable tenerlas y se puede aprender mucho de ellas. Haz tu mejor esfuerzo escuchando el punto de vista de la otra persona y su punto de vista acerca del amor y el respeto.
· Ten en cuenta que no todos los matrimonios son exitosos. No todas las opciones son las correctas, pero es cierto que muchas lo son.
· Considera que si dejas que tu miedo al matrimonio se apodere de ti, no te establecerás y permanecerás sin casarte durante toda tu vida. Esto no es malo en si; lo que importa es que sea lo que tú realmente deseas.
· Considera seriamente asistir o tomar consejería prematrimonial con tu otra mitad. La información y la discusión franca con un profesional como tercera persona puede ser una ayuda invaluable a la hora de tomar la decisión final.
· Date cuenta de la suerte que tienes de poder escoger con quien te casarás, mucha gente en el mundo no tiene esta opción.
· Tener relaciones sexuales fuera del matrimonio llevan a una devaluación de las relaciones dentro del matrimonio. El principio de vivir sin sexo fuera del matrimonio desarrolla confianza en tu pareja y el sentido de ser único en el mundo para otra persona. De esta forma evitarás posibles malentendidos en un futuro pues tu pareja sabrá exactamente lo que significas para él o ella.

Advertencias
Si no puedes deshacerte de tu miedo al matrimonio, hazle saber a tu pareja como te sientes al respecto. Es cierto que corres el riesgo de perder tu relación haciendo esto, pero es mejor que se sepa temprano, que tarde darte cuenta cuando ya te encuentres en un mal matrimonio. Sin embargo, no te cases si sientes que estás siendo, de alguna manera, forzado(a) a hacerlo. Esto solamente significará miseria y tristeza para ambos.

Cómo ayudar a los hijos con las tareas escolares, por: Claire de Mézerville López

El descuido de los deberes escolares difícilmente demora mucho antes de hacerse notar en el rendimiento académico y en las calificaciones de los niños y niñas. Es razonable y necesario que los padres tengan una sana expectativa respecto al cumplimiento de sus hijos en lo que se refiere a sus tareas, a su preparación para exámenes y a la obtención de resultados satisfactorios en lo concerniente a su educación. Como es evidente, no basta con que los niños asistan a la escuela: es necesario que asimilen y aprovechen las herramientas que el aprendizaje escolar les brinda.
Sin embargo, el que un niño o niña obtenga notas altas, cumpla con todas sus responsabilidades y responda con madurez a las demandas de la escuela no es una condición que se da repentinamente. El ayudar a los hijos con las tareas escolares es un desafío que, de ser abordado en una forma acertada, permitirá que la vivencia familiar enriquezca la formación humana de los hijos, mientras los va constituyendo como personas responsables y organizadas.

El motivo de las tareas
Es posible que, en algún momento, las tareas escolares se hayan considerado, inclusive por los padres, como un requisito necesario pero sin mucho sentido.
Muchas personas se cuestionan si el mantener la metodología de “llevar deberes escolares a la casa” es funcional o efectivo. No obstante, existen razones que defienden la realización de tareas como un ejercicio positivo. Algunas de estas razones son:
• Aseguran que los niños tengan éxito en la escuela: El porcentaje evaluativo de trabajos para desarrollar en la casa puede servir como un rubro que equilibre otras áreas de evaluación, como los exámenes.
• Profundizan y fortalecen los conocimientos vistos en el aula: Trabajar contenidos vistos en clase fuera del contexto del aula obligan a los niños a ampliar la comprensión de la materia a su propia lectura y asimilación.
• Les enseñan a sus niños a ser responsables: parte de la formación humana que le permitirá a los niños apropiarse de sus obligaciones.
• Los niños y niñas aprenden a seguir instrucciones, trabajar por su cuenta y organizar el tiempo: El realizar trabajos escolares es una de las actividades que facilitará, adicionalmente, el desarrollo de estas otras habilidades.
• Son el vínculo clave que existe entre el hogar y la escuela: razón por la que las tareas permiten a los padres tomar un lugar importante en el proceso de aprendizaje que sus hijos están viviendo, no solo en lo académico, sino también enterándose de la convivencia con sus maestros y compañeros, con quienes pasan una gran porción de su día.

La responsabilidad de los hijos y el lugar de los padres
La forma de permitir a los niños el aprovechamiento de las tareas consiste en dejar la responsabilidad de los deberes escolares en sus manos. Es muy importante que el niño o niña tengan conciencia de que el protagonista y principal responsable del desenlace de sus calificaciones es él (ella) mismo (a).
Entonces, ¿se debe dejar a los niños solos, en el aprendizaje de las destrezas que les permitan desarrollar sus tareas en una forma apropiada? Es importante reconocer el rol fundamental de los padres en la formación de sus hijos, aún en la dimensión de lo escolar. Los padres son el enlace Hogar-Escuela, que velan en forma indirecta por lo que es la vivencia escolar de sus hijos. Son, ante todo, modelos y guías de valores como la responsabilidad, la diligencia y el esfuerzo.
Son los principales supervisores del cumplimiento de las responsabilidades de sus hijos, aún cuando los niños y niñas son los ejecutores de las mismas.
Finalmente, los padres son importantes motivadores y animadores para los niños y niñas. Las palabras de aliento y de elogio que vienen de los padres tienen especial repercusión en las creencias de los niños acerca de sí mismos y del mundo, así como en la construcción de su seguridad personal.

Forjando hábitos en los hijos
El forjar hábitos en los hijos es uno de los principales regalos que, como padres, pueden brindarse a los niños y a las niñas. En la realización de tareas escolares y en el desarrollo de otras responsabilidades académicas, difícilmente se podrá convivir “saliendo del paso” únicamente con las urgencias inmediatas.
Es fundamental que los niños y las niñas se apropien de hábitos y de herramientas que conviertan las responsabilidades escolares en una parte de sus vidas que están acostumbrados a sacar adelante en una forma apropiada. El forjar hábitos en los niños y niñas implica:
1. Explicar porqué el hábito es importante.
2. Ser claro y concreto respecto al hábito que se quiere forjar.
3. Negociar las recompensas y consecuencias del cumplimiento del hábito.
4. Mantener los acuerdos en forma consistente.
5. Evaluación de los resultados.
El aplicar la enseñanza de hábitos a la realización de las tareas requiere también de ciertas destrezas que, como padres, se pueden ir inculcando en los hijos. Las condiciones que se describirán a continuación son las idóneas. Sin embargo, lo principal es el mensaje consistente de la responsabilidad y el orden como principios que permitirán llevar adelante las tareas tanto académicas, como familiares y personales.

Necesidades básicas para la realización de las tareas
El realizar tareas requiere de algunas condiciones que permitan un mejor desempeño. Para los niños y niñas, lo más recomendable es que tengan un lugar y tiempo establecido y constante para el estudio.
El mantenimiento de estas condiciones es un desafío que implicará el compromiso de los niños y, a la vez, firmeza amorosa por parte de los padres. Es fundamental permitir que los niños aprendan a hacer sus tareas solos, a la vez que se vela porque el horario de estudio y el cumplimiento de las responsabilidades se lleven a cabo. Las ocupaciones de la vida diaria pueden diluir el propósito de forjar el hábito de estudio, a menos que éste se inserte en forma consistente y perseverante en la vida familiar.

El estudio diario y las técnicas de estudio
Además de las tareas, el estudio diario es el hábito que permitirá a los niños y a las niñas apartar un lugar periódico y constante para responder a las demandas escolares. El estudio diario debe ser programado, es decir, planeado con anticipación; ordenado, lo que significa cubrir las diferentes materias y asignaturas, y consistente, es decir, debe ser mantenido a lo largo del tiempo.
En cuanto a las técnicas de estudio que pueden asignarse a los niños están la lectura, el subrayado, los resúmenes, los esquemas, los apuntes, las fichas, y las guías de estudio o listado de preguntas.

Consejos prácticos ante los exámenes
Algunos consejos prácticos para administrar el estudio en la preparación para un examen, especialmente si se trata de una materia difícil para el niño o niña, consisten en revisar junto con el niño o niña los siguientes puntos:
• ¿Qué abarcará la prueba?
• Organizar todo el material. Si la materia está incompleta, procurar completarla con tiempo.
• Programar el tiempo para estudiar.
• Llevar la cuenta de los avances a medida que se aproxima a la fecha de la prueba.
A medida que la prueba se acerque, la supervisión del estudio es tan importante como el motivar y dar ánimo a los niños y niñas. De esta manera, la realización de exámenes no se verá como un evento atemorizante y amenazador, sino, más bien, como actividades cotidianas y necesarias que se sobrellevan con organización y diligencia.

Conclusión
El asumir el reto de brindar a sus hijos hábitos y herramientas para que el estudio sea una parte cotidiana y constante en sus vidas es una empresa desafiante y de mucha dedicación y perseverancia. Es, verdaderamente, un regalo de un gran valor formativo y humano que también fortalecerá el intercambio entre padres e hijos, profundizando su relación. Las tareas escolares inmediatas, los exámenes y proyectos irán pasando con el tiempo, pero los valores de la responsabilidad, la obediencia y el acompañamiento en el cumplimiento de los deberes permanecerán en las vidas de los niños. ¡Adelante!

martes, 4 de agosto de 2009

Cómo escoger una escuela adecuada para la educación de los hijos, Por Msc. Ariana Leiva Gutiérrez

Es probable que una de las decisiones que más les cuesta tomar a los padres de familia sea la escogencia de la institución educativa en la que estudiarán sus hijos e hijas. El ideal de muchos es encontrar un lugar en el que la formación tenga una visión integral de la educación, de manera que se les brinde, no solamente una formación académica de calidad, sino que también se les enseñe valores éticos, morales y espirituales. De aquí la importancia de reflexionar, tomar el tiempo e invertir el esfuerzo necesario para hacer una buena elección.
Después del hogar, la escuela o institución educativa, es donde los niños, niñas y adolescentes pasarán la mayor parte de su tiempo durante estas etapas, de ahí la importancia de que su educación abarque no sólo conocimientos académicos, sino también de que se les brinden las herramientas necesarias para desenvolverse de forma sana y benéfica para la sociedad. Por tanto, es vital que los niños, niñas y adolescentes tengan la oportunidad de entablar una relación enriquecedora, tanto con los adultos que estarán a cargo de su formación, como con sus compañeros y semejantes.
En relación a lo anterior, el aula, la biblioteca, las giras educativas e incluso los tiempos de recreo, son algunos de los espacios en los que niños y niñas adquieren, ejercitan y perfeccionan sus capacidades tanto cognitivas como emocionales, así como también, otros aspectos de gran importancia para su formación integral. La institución educativa a la cual acuden los niños, niñas y adolescentes es, después del hogar, el lugar que más influencia significativa les puede brindar en su desarrollo.
Así las cosas, el centro educativo, no debería ser únicamente el lugar de estudio académico, sino también el lugar, donde se refuerzan muchos de los valores que se enseñan en el hogar, un lugar donde se contribuye a preparar a los niños, las niñas y jóvenes para la vida, con el objetivo de que puedan adaptarse con códigos y reglas adecuados, a una sociedad demandante.
Por lo tanto, dada la importancia de una buena elección en este sentido, a continuación se brindan algunos consejos prácticos que le ayudarán a la hora de escoger la institución educativa a la que asistirán sus hijos e hijas, de acuerdo a las posibilidades de cada hogar.

1. Examinar las diferentes opciones y ambientes educacionales que se ofrecen en el área de la educación.
A la hora de examinar las opciones, la clave está en la información que obtenga al visitar las instituciones educativas que ya ha identificado como posibles opciones. Existen diferentes alternativas de acuerdo a las habilidades o las cualidades de sus hijos, además de las características propias de cada familia. En general las opciones se pueden clasificar dentro de las siguientes categorías:
• Instituciones públicas.
• Instituciones semi privadas.
• Instituciones privadas en donde se ofrece la enseñanza de uno o varios idiomas además de diferentes disciplinas deportivas o artísticas.
• Escuelas de educación especial enfocadas en brindar una atención especializada y una participación activa a la población con capacidad disminuida.
• Institutos para llevar materias del colegio y obtener el bachillerato en menos tiempo.
• Colegios técnicos, profesionales y agropecuarios, enfocados a desarrollar una disciplina en los alumnos y prepararlos así para la vida laboral.
• Instituciones con una filosofía cristiana, al igual que las instituciones parroquiales, las cuales son escuelas o instituciones afiliadas a algún ente religioso católico. Ambas en la procura de la formación de valores.

2. Tomar en cuenta la ubicación de la institución.
A veces no es necesario hacer un largo recorrido para buscar una buena institución, el hablar con los vecinos acerca de dónde tienen a sus hijos, puede ser de gran ayuda, incluso una institución pública que se encuentre cerca de la casa puede ser considerada como una buena opción, además de conveniente por la ubicación, el transporte y la facilidad de acceso.

3. Revisar en familia la capacidad de pago.
Si se opta por una opción privada o semiprivada, se recomienda antes de realizar la visita, hacer un escrutinio vía telefónica o a través de internet para analizar si la institución está dentro del rango de las posibilidades que tiene la familia; posteriormente se puede coordinar una visita. Esto ahorra mucho tiempo además que le dará una visión más clara, para no caer en la tentación de entusiasmarse o inclusive optar por una opción de matrícula en un centro educativo que posteriormente tenga dificultades para pagar.
Se debe recordar que estas instituciones no sólo buscan cubrir los costos de operación básicos de funcionamiento, sino también que son instituciones educativas con fines de lucro. De manera que, en algunas circunstancias le pedirán entre los requisitos de matrícula, documentos o estudios que hagan constar que se tienen la capacidad de pago para costear las mensualidades y todos los costos asociados.
Recuerde además que cada año este tipo de instituciones hace un incremento proporcional en los costos operativos y que muy probablemente conlleven a un aumento, por lo que es importante tomar en cuenta este punto a la hora de elegir.
Además, no es conveniente estar cambiando a los menores de institución o lugar constantemente, ya que se puede afectar el entorno del niño; específicamente su estabilidad emocional así como en el área académica ya que deberá re-adaptarse a una metodología de trabajo distinta a la que ya conocía.

4. Estudiar las características de la institución.
Muchas instituciones educativas poseen una larga trayectoria de enseñanza, incluso algunas de ellas tienen un sitio Web en Internet, como opción para ahorrar tiempo y dinero. Al accesar ágilmente a la información básica del centro educativo, es recomendable obtener un buen resumen del proyecto, la visión y filosofía de enfoque que tiene la institución, los lineamientos de evaluación, disciplina, valores religiosos éticos y morales, metodologías de enseñanza así como otras actividades especiales.
Otro aspecto relevante es informarse sobre los servicios que ofrecen, (soda o comedor escolar, servicios de salud, apoyo educativo etc.) observar también la infraestructura y planta física, al recorrer las áreas verdes o de recreación, prestar mucha atención al estado general de los baños y la condición general de las aulas.

5. Prestar atención al equipo de profesionales que estarán a cargo de los hijos e hijas.
Si el hijo o hija presenta alguna dificultad de aprendizaje, problemas de concentración o conducta, o si requiere de algún tipo de adecuación curricular; es muy importante la consulta profesional o con el ente encargado para asegurarse, si la institución está en capacidad de brindar el servicio o si dispone de un equipo interdisciplinario que pueda atender las necesidades educativas especiales para los estudiantes de nuevo ingreso.

6. Una vez que se tengan claras las opciones, es fundamental llegar a un acuerdo como familia (si es el caso) antes de tomar la decisión final.
Hacer una elección de este tipo conlleva tiempo y esfuerzo por lo que no es conveniente escoger de un día para otro, así como no dejar para último momento la toma de esta decisión tan importante. En la medida de lo posible, se recomienda involucrar a los hijos o hijas en esta escogencia, recordando empática y responsablemente, que son ellos quienes dedicarán muchas horas de su día en el lugar.Por último, es recomendable cerciorarse que la institución por la que se opte, sea un centro de estudio donde se fomenten los valores como la responsabilidad, el respeto, la disciplina, la tolerancia, entre otros. En conclusión, que la filosofía institucional incluya como aspecto básico, la calidad humana, un trato amable y respetuoso con los alumnos y padres de familia, al igual que una abierta y fluida comunicación entre la institución y el hogar.

Tercera edad: una etapa vital con sentido, Por: Lic. Daniel A. Fernández

Para muchas personas la tercera edad es un proceso continuo de crecimiento intelectual, emocional y psicológico. Es en dicha etapa cuando la persona hace una suerte de resumen de lo vivido hasta el momento, y es posible lograr felicitarse por la vida que se ha conseguido y reconocer asimismo los fracasos y los errores. Este es un período en el que se da la oportunidad de gozar de los logros personales y contemplar los frutos del trabajo personal que serán útiles para las generaciones venideras. La vejez constituye la aceptación del ciclo vital único y exclusivo de uno mismo y de las personas que han llegado a ser importantes en este proceso. Supone una nueva aceptación del hecho que uno es responsable de la propia vida.
Aproximadamente comienza alrededor de los 65 años y se caracteriza por un declive gradual del funcionamiento de todos los sistemas corporales. Por lo general se debe al envejecimiento natural y gradual de las células del cuerpo.
A diferencia de lo que muchos creen, la mayoría de las personas de la tercera edad conservan un grado importante de sus capacidades cognitivas y psíquicas.
A cualquier edad es posible morir. La diferencia estriba en que la mayoría de las pérdidas se acumulan en las últimas décadas de la vida. Es importante lograr hacer un balance y elaborar la proximidad a la muerte. En la tercera edad se torna relevante el pensamiento reflexivo con el que se contempla y revisa el pasado vivido. Aquel que posee integridad se hallará dispuesto a defender la dignidad de su propio estilo de vida contra todo género de amenazas físicas y económicas. Quien no pueda aceptar su finitud ante la muerte o se sienta frustrado o arrepentido del curso que ha tomado su vida, será invadido por la desesperación que expresa el sentimiento de que el tiempo es breve, demasiado breve para intentar comenzar otra vida y buscar otras vías hacia la integridad.
El duelo es uno de las tareas principales de esta etapa, ya que la mayoría debe enfrentarse con un sinnúmero de pérdidas (amigos, familiares, colegas). Además deben superar el cambio de status laboral y la merma de la salud física y de las habilidades. Para algunas personas mayores la jubilación es el momento de disfrutar el tiempo libre y liberarse de los compromisos laborales.
Para otros es un momento de estrés, especialmente de desprestigio, dado que muchas veces el retiro supone una pérdida de poder adquisitivo o un descenso en la autoestima.
Si el sujeto ha sido incapaz de delegar poder y tareas, así como de cuidar y guiar a los más jóvenes, entonces no sería extraño que le resulte difícil transitar esta etapa y llegar a elaborar la proximidad de la muerte. Estas personas se muestran desesperadas y temerosas ante la muerte. Y esto se manifiesta, sobretodo, en la incapacidad por reconocer el paso del tiempo. No lograron renunciar a su posición de autoridad ni han hecho un balance positivo de la vida transcurrida.
La tercera edad es la etapa en la que se adquiere un nuevo rol: el de ser abuelo. El nieto compensa la exogamia del hijo.
La partida del hijo y la llegada del nieto son dos caras de la misma moneda. El nuevo rol de abuelo conlleva la idea de perpetuidad. Los abuelos cumplen una función de continuidad y transmisión de tradiciones familiares. A través de los nietos se transmite el pasado, la historia familiar.Para finalizar podemos plantear que una vejez plena de sentido es aquella en la que predomina una actitud contemplativa y reflexiva, en la que se da la posibilidad de reconciliarse con los logros y fracasos personales. Lo ideal sería lograr la aceptación de uno mismo y aprender a disfrutar de los placeres que esta etapa tiene para brindar.

El Barco los necesita a los dos

Cierto día, un capitán de barco y su rudo jefe de ingenieros conversaban.

Empezaron a discutir sobre quién era más importante de los dos para que el barco navegara.

Como la discusión se tornó acalorada, el capitán decidió que por un día cambiarían de trabajo. El jefe de ingenieros estaría en el puente de mando y el capitán en la sala de máquinas.

A sólo unas pocas horas de haber iniciado el experimento, el capitán salió de la sala de máquinas. Venía sudado y sus manos, su cara y su uniforme estaban llenos de grasa y aceite. “Jefe”, le dijo, “creo que tiene que venir a la sala de máquinas. No puedo hacer que los motores anden”.

“Por supuesto que no puede”, le dijo el jefe de ingenieros. “Acabo de encallar el barco”.

Maxwell, J. C. (2001; 2003). Las 17 Cualidades Esenciales de un Jugador de Equipo; The 17 Essential Qualities of a Team Player (Page 55). Thomas Nelson, Inc.

Que tontería en la vida es cuando comenzamos a creer que somos los únicos y que el mundo depende solo de nosotros. En la vida estamos rodeados de personas y cada uno tiene un papel vital que desarrollar. Necesitamos aprender a considerar al otro y saber que cada uno es experto en algo y cuando nos unimos el barco de la vida puede marchar. Dios nos ha dado dones y capacidades a cada uno, pero siempre dejemos que Él sea el capitán del barco.

¿Verdad que esto es aplicable a tu vida de pareja? Y aun a los hijos.

(1 Corintios 1:10) “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.”

¿Dónde está tu matrimonio?

¡Puedes lograr un matrimonio a prueba de divorcio!
Mike tenía dieciocho años y se había graduado, Cheryl tenía diecisiete y se preparaba para el él último año del instituto; estaba embarazada, esperando un bebé de Mike.
La familia y los amigos de la joven pareja les dijeron que estaban locos al decidir casarse. También los presionaban para que Cheryl se hiciera un aborto; pero estaban enamorados y deseaban criar juntos al bebé. Así que se casaron aquel verano, apenas unos niños a punto de criar a su propio niño.
Mike tomó la situación como un desafío. En el otoño comenzó la universidad a tiempo completo mientras trabajaba sesenta y cinco horas a la semana, repartiendo leche de la lechería familiar.
Cheryl, una flamante madre, se quedaba en su pequeña casa todos los días mientras Mike se sumergía en la universidad y el trabajo. “Desde el principio fue una lucha”, dice la joven. No tenía idea de cuál era mi papel ni de lo que implicaba mi compromiso con Mike. Cometí muchos errores, hice malas elecciones. Teníamos un bebé, pero no trabajamos en absoluto en nuestra relación. A su vez Mike, se daba a la bebida y cuando estaba bajo la influencia del alcohol se volvía agresivo y furioso. También atacaba a Cheryl, no en forma física, sino verbal. En poco tiempo se convirtieron en enemigos.
Éramos desdichados de verdad, así que decidí abandonar a Mike. Nuestro divorcio finalizó pocos meses después.
Luego que Mike y Cheryl se divorciaron, su relación siguió siendo horrible. “No quería saber nada de Mike”, dice Cheryl. “Lo culpaba por todo lo que funcionó mal entre nosotros. No nos hablábamos en absoluto. El contacto que teníamos se limitaba a los momentos en que nos encontrábamos para entregarnos a nuestro pequeño hijo”.
Entre tanto, Mike se había convertido a Cristo y Cheryl encontraba el camino de vuelta al Señor. A medida que Dios cambió el corazón de Mike, él pensaba en la joven familia que había perdido. Decidió tratar de ganar de nuevo a Cheryl y hacerlo esta vez como era debido. Al poco tiempo Mike llamó a Cheryl y le preguntó si le gustaría que volvieran a encontrarse.
“Luego de unos momentos con Mike, supe que estaría segura con él, dice Cheryl”. Tenía una paz que antes no tenía. Hasta su voz sonaba diferente. Él también se debe haber dado cuenta de que Cristo, me estaba transformado a mí también.
Mike cortejaba a la que fue su esposa y la invitaba a salir. Durante ese tiempo, no tuvieron relaciones físicas. Deseaban construir un amor que durara, un amor que fuera espiritual y emocional, no sólo físico.
Un año y medio después de divorciados, se volvieron a casar en presencia de familiares y amigos. Todos se dieron cuenta de que estaban siendo testigos de un milagro con el nacimiento de un nuevo matrimonio de Mike y Cheryl.
Este matrimonio ha cumplido a la fecha 21 años de plena felicidad. En esa oportunidad el Pastor de la iglesia condujo una reunión de celebración por un matrimonio que no morirá.

“Nuestro amor nos hace inmune a las amenazas del divorcio”
El amor es el cimiento de un matrimonio floreciente. La pregunta crítica es: ¿de qué clase de amor hablamos? Para tener matrimonios a prueba de divorcio, no alcanza con tener cualquier clase de amor.

Creemos que hay seis clases de amor que se necesitan para tener un matrimonio a prueba de divorcio:

El amor que perdona: Sana las heridas y ayuda a los esposos a sentirse aceptados y conectados. Ofrece un nuevo comienzo cuando se han ofendido y herido el uno al otro.

El amor que sirve: Descubre y satisface necesidades, y ayuda a que los cónyuges se sientan honrados y comprendidos.

El amor que persevera: Permanece fuerte en tiempos difíciles y ayuda a los esposos a sentirse unidos, a ser los mejores amigos de siempre. Te sostiene a través de las pruebas de la vida.

El amor que protege: Nos guarda de las amenazas y ayuda a los cónyuges a sentirse seguros y a salvo. Guarda tu corazón de las cosas que amenazan tu matrimonio.

El amor que celebra: Se goza en la relación matrimonial y ayuda a que el cónyuge se sienta valorado y cautivado. Te equipa para mantener una conexión emocional, física y espiritual satisfactoria.

El amor que renueva: Refresca y apoya el lazo matrimonial, y ayuda al cónyuge a sentirse confiado y arraigado. Considera que el matrimonio es un pacto inquebrantable.

A medida que tu matrimonio experimenta estas seis clases de amor en la fuerza de Dios, recibirás el poder para tener un matrimonio a prueba de divorcio. Vivir el matrimonio soñado al hacerlo resistente al divorcio en el plano emocional y espiritual es una manera bíblica de amar de verdad a tu cónyuge.

Crisis social: ¿qué hacemos?, Por: Maritza Ulate

En la actualidad la sociedad es sumamente compleja. Diversidad de conflictos aquejan a nuestro pueblo y frecuentemente, es difícil detectar los orígenes de las crisis. En épocas pasadas, era sencillo identificar los problemas y por lo tanto plantear soluciones. Sin embargo, hoy esto es mucho más complicado.
Reiteradamente se ha dicho que la familia es la base de la sociedad; también podemos afirmar que la sociedad como un todo, influye en gran manera en lo doméstico.
Así, cuando hablamos de crisis familiar generalizada, estamos refiriéndonos indirectamente a la crisis social. Esto representa por así decirlo, dos extremos de un mismo objeto.
Analizando el problema desde el ámbito familiar, reconocemos que la situación social incide de gran manera en la dinámica del hogar. Así, una crisis económica afectará el normal desenvolvimiento de la vida en familia. El desempleo, un balance negativo entre ingresos y gastos y una desenfrenada competitividad, son algunos de los flagelos de una crisis de esta naturaleza.

Influencia negativa
La dificultad del Estado para responder a la problemática social de los sectores más necesitados, la limitación para procurar el desarrollo de la infraestructura del país y la falta de inversión en programas de desarrollo y bienestar social, constituyen algunos de los factores que influyen negativamente en la familia.
De forma cada vez más explícita, el entorno social, a través de los medios de comunicación promueve antivalores que calan cada día más profundamente en el estilo de vida de las familias. La infidelidad, la promiscuidad sexual, la violencia, el consumismo, la degradación de la imagen de la mujer, entre otros, son “idealizados” de la manera más sutil.
Si tomamos cada familia como unidad independiente, resulta difícil que estos núcleos enfrenten la problemática social para lograr un cambio. Sin embargo, lo que sí puede conseguir cada una de estas unidades, es prepararse de la mejor manera para enfrentar la adversidad que desde el exterior ataca a nuestros hogares.
Una buena comunicación entre los integrantes de la familia, el estrechamiento de los lazos afectivos, la transmisión de valores adecuados y un ambiente de respeto, compromiso y tolerancia, son factores esenciales para combatir estos elementos externos desestabilizadores.

Actitud correcta
Así también, aunque es difícil de asimilar, este tipo de adversidades puede servir para fortalecer a nuestras familias si asumimos la actitud correcta. El padre o la madre al quedarse sin empleo puede, con su ejemplo, enseñar a sus hijos a mantener la perseverancia, paciencia y confianza en Dios.
Ante la imposibilidad del Estado para solucionar un problema comunal, debemos enseñar a nuestros hijos a tener un espíritu de lucha, a ser solidarios y a defender sus derechos de una forma respetuosa, pero firme. Ante el descontento y la desesperanza generalizados, podemos ser ejemplo de esperanza y serenidad.
La crisis se presentará una y otra vez en diferentes maneras. Lo importante es que nuestros hogares se consoliden como unidad que resista los embates del exterior.
Paradójicamente, el fortalecimiento de las familias, de forma generalizada, tendrá un efecto positivo en la sociedad como un todo. Si una a una, las familias de nuestros pueblos se abocaran a resistir la crisis sin permitir que estos agentes externos deterioren su unidad, sería como una ola expansiva de bienestar que traería consigo una especie de bonanza colectiva.Ante la crisis social, proyectémonos hacia el interior de nuestras familias. Procuremos, a pesar de lo que ocurra a nuestro alrededor, fortalecer nuestra unidad familiar. Esta es la única plataforma de cambio sobre la que tenemos control.