Visión y Misión

Visión.
Ser líder en la orientación y fortalecimiento de las familias dentro y fuera de la iglesia en la República Dominicana.

Misión.
Orientar a los miembros de la familia en el concepto de la verdadera relación y responsabilidad familiar para tener un hogar saludable, a través de la palabra de Dios.

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martes, 4 de agosto de 2009

Cómo escoger una escuela adecuada para la educación de los hijos, Por Msc. Ariana Leiva Gutiérrez

Es probable que una de las decisiones que más les cuesta tomar a los padres de familia sea la escogencia de la institución educativa en la que estudiarán sus hijos e hijas. El ideal de muchos es encontrar un lugar en el que la formación tenga una visión integral de la educación, de manera que se les brinde, no solamente una formación académica de calidad, sino que también se les enseñe valores éticos, morales y espirituales. De aquí la importancia de reflexionar, tomar el tiempo e invertir el esfuerzo necesario para hacer una buena elección.
Después del hogar, la escuela o institución educativa, es donde los niños, niñas y adolescentes pasarán la mayor parte de su tiempo durante estas etapas, de ahí la importancia de que su educación abarque no sólo conocimientos académicos, sino también de que se les brinden las herramientas necesarias para desenvolverse de forma sana y benéfica para la sociedad. Por tanto, es vital que los niños, niñas y adolescentes tengan la oportunidad de entablar una relación enriquecedora, tanto con los adultos que estarán a cargo de su formación, como con sus compañeros y semejantes.
En relación a lo anterior, el aula, la biblioteca, las giras educativas e incluso los tiempos de recreo, son algunos de los espacios en los que niños y niñas adquieren, ejercitan y perfeccionan sus capacidades tanto cognitivas como emocionales, así como también, otros aspectos de gran importancia para su formación integral. La institución educativa a la cual acuden los niños, niñas y adolescentes es, después del hogar, el lugar que más influencia significativa les puede brindar en su desarrollo.
Así las cosas, el centro educativo, no debería ser únicamente el lugar de estudio académico, sino también el lugar, donde se refuerzan muchos de los valores que se enseñan en el hogar, un lugar donde se contribuye a preparar a los niños, las niñas y jóvenes para la vida, con el objetivo de que puedan adaptarse con códigos y reglas adecuados, a una sociedad demandante.
Por lo tanto, dada la importancia de una buena elección en este sentido, a continuación se brindan algunos consejos prácticos que le ayudarán a la hora de escoger la institución educativa a la que asistirán sus hijos e hijas, de acuerdo a las posibilidades de cada hogar.

1. Examinar las diferentes opciones y ambientes educacionales que se ofrecen en el área de la educación.
A la hora de examinar las opciones, la clave está en la información que obtenga al visitar las instituciones educativas que ya ha identificado como posibles opciones. Existen diferentes alternativas de acuerdo a las habilidades o las cualidades de sus hijos, además de las características propias de cada familia. En general las opciones se pueden clasificar dentro de las siguientes categorías:
• Instituciones públicas.
• Instituciones semi privadas.
• Instituciones privadas en donde se ofrece la enseñanza de uno o varios idiomas además de diferentes disciplinas deportivas o artísticas.
• Escuelas de educación especial enfocadas en brindar una atención especializada y una participación activa a la población con capacidad disminuida.
• Institutos para llevar materias del colegio y obtener el bachillerato en menos tiempo.
• Colegios técnicos, profesionales y agropecuarios, enfocados a desarrollar una disciplina en los alumnos y prepararlos así para la vida laboral.
• Instituciones con una filosofía cristiana, al igual que las instituciones parroquiales, las cuales son escuelas o instituciones afiliadas a algún ente religioso católico. Ambas en la procura de la formación de valores.

2. Tomar en cuenta la ubicación de la institución.
A veces no es necesario hacer un largo recorrido para buscar una buena institución, el hablar con los vecinos acerca de dónde tienen a sus hijos, puede ser de gran ayuda, incluso una institución pública que se encuentre cerca de la casa puede ser considerada como una buena opción, además de conveniente por la ubicación, el transporte y la facilidad de acceso.

3. Revisar en familia la capacidad de pago.
Si se opta por una opción privada o semiprivada, se recomienda antes de realizar la visita, hacer un escrutinio vía telefónica o a través de internet para analizar si la institución está dentro del rango de las posibilidades que tiene la familia; posteriormente se puede coordinar una visita. Esto ahorra mucho tiempo además que le dará una visión más clara, para no caer en la tentación de entusiasmarse o inclusive optar por una opción de matrícula en un centro educativo que posteriormente tenga dificultades para pagar.
Se debe recordar que estas instituciones no sólo buscan cubrir los costos de operación básicos de funcionamiento, sino también que son instituciones educativas con fines de lucro. De manera que, en algunas circunstancias le pedirán entre los requisitos de matrícula, documentos o estudios que hagan constar que se tienen la capacidad de pago para costear las mensualidades y todos los costos asociados.
Recuerde además que cada año este tipo de instituciones hace un incremento proporcional en los costos operativos y que muy probablemente conlleven a un aumento, por lo que es importante tomar en cuenta este punto a la hora de elegir.
Además, no es conveniente estar cambiando a los menores de institución o lugar constantemente, ya que se puede afectar el entorno del niño; específicamente su estabilidad emocional así como en el área académica ya que deberá re-adaptarse a una metodología de trabajo distinta a la que ya conocía.

4. Estudiar las características de la institución.
Muchas instituciones educativas poseen una larga trayectoria de enseñanza, incluso algunas de ellas tienen un sitio Web en Internet, como opción para ahorrar tiempo y dinero. Al accesar ágilmente a la información básica del centro educativo, es recomendable obtener un buen resumen del proyecto, la visión y filosofía de enfoque que tiene la institución, los lineamientos de evaluación, disciplina, valores religiosos éticos y morales, metodologías de enseñanza así como otras actividades especiales.
Otro aspecto relevante es informarse sobre los servicios que ofrecen, (soda o comedor escolar, servicios de salud, apoyo educativo etc.) observar también la infraestructura y planta física, al recorrer las áreas verdes o de recreación, prestar mucha atención al estado general de los baños y la condición general de las aulas.

5. Prestar atención al equipo de profesionales que estarán a cargo de los hijos e hijas.
Si el hijo o hija presenta alguna dificultad de aprendizaje, problemas de concentración o conducta, o si requiere de algún tipo de adecuación curricular; es muy importante la consulta profesional o con el ente encargado para asegurarse, si la institución está en capacidad de brindar el servicio o si dispone de un equipo interdisciplinario que pueda atender las necesidades educativas especiales para los estudiantes de nuevo ingreso.

6. Una vez que se tengan claras las opciones, es fundamental llegar a un acuerdo como familia (si es el caso) antes de tomar la decisión final.
Hacer una elección de este tipo conlleva tiempo y esfuerzo por lo que no es conveniente escoger de un día para otro, así como no dejar para último momento la toma de esta decisión tan importante. En la medida de lo posible, se recomienda involucrar a los hijos o hijas en esta escogencia, recordando empática y responsablemente, que son ellos quienes dedicarán muchas horas de su día en el lugar.Por último, es recomendable cerciorarse que la institución por la que se opte, sea un centro de estudio donde se fomenten los valores como la responsabilidad, el respeto, la disciplina, la tolerancia, entre otros. En conclusión, que la filosofía institucional incluya como aspecto básico, la calidad humana, un trato amable y respetuoso con los alumnos y padres de familia, al igual que una abierta y fluida comunicación entre la institución y el hogar.

Tercera edad: una etapa vital con sentido, Por: Lic. Daniel A. Fernández

Para muchas personas la tercera edad es un proceso continuo de crecimiento intelectual, emocional y psicológico. Es en dicha etapa cuando la persona hace una suerte de resumen de lo vivido hasta el momento, y es posible lograr felicitarse por la vida que se ha conseguido y reconocer asimismo los fracasos y los errores. Este es un período en el que se da la oportunidad de gozar de los logros personales y contemplar los frutos del trabajo personal que serán útiles para las generaciones venideras. La vejez constituye la aceptación del ciclo vital único y exclusivo de uno mismo y de las personas que han llegado a ser importantes en este proceso. Supone una nueva aceptación del hecho que uno es responsable de la propia vida.
Aproximadamente comienza alrededor de los 65 años y se caracteriza por un declive gradual del funcionamiento de todos los sistemas corporales. Por lo general se debe al envejecimiento natural y gradual de las células del cuerpo.
A diferencia de lo que muchos creen, la mayoría de las personas de la tercera edad conservan un grado importante de sus capacidades cognitivas y psíquicas.
A cualquier edad es posible morir. La diferencia estriba en que la mayoría de las pérdidas se acumulan en las últimas décadas de la vida. Es importante lograr hacer un balance y elaborar la proximidad a la muerte. En la tercera edad se torna relevante el pensamiento reflexivo con el que se contempla y revisa el pasado vivido. Aquel que posee integridad se hallará dispuesto a defender la dignidad de su propio estilo de vida contra todo género de amenazas físicas y económicas. Quien no pueda aceptar su finitud ante la muerte o se sienta frustrado o arrepentido del curso que ha tomado su vida, será invadido por la desesperación que expresa el sentimiento de que el tiempo es breve, demasiado breve para intentar comenzar otra vida y buscar otras vías hacia la integridad.
El duelo es uno de las tareas principales de esta etapa, ya que la mayoría debe enfrentarse con un sinnúmero de pérdidas (amigos, familiares, colegas). Además deben superar el cambio de status laboral y la merma de la salud física y de las habilidades. Para algunas personas mayores la jubilación es el momento de disfrutar el tiempo libre y liberarse de los compromisos laborales.
Para otros es un momento de estrés, especialmente de desprestigio, dado que muchas veces el retiro supone una pérdida de poder adquisitivo o un descenso en la autoestima.
Si el sujeto ha sido incapaz de delegar poder y tareas, así como de cuidar y guiar a los más jóvenes, entonces no sería extraño que le resulte difícil transitar esta etapa y llegar a elaborar la proximidad de la muerte. Estas personas se muestran desesperadas y temerosas ante la muerte. Y esto se manifiesta, sobretodo, en la incapacidad por reconocer el paso del tiempo. No lograron renunciar a su posición de autoridad ni han hecho un balance positivo de la vida transcurrida.
La tercera edad es la etapa en la que se adquiere un nuevo rol: el de ser abuelo. El nieto compensa la exogamia del hijo.
La partida del hijo y la llegada del nieto son dos caras de la misma moneda. El nuevo rol de abuelo conlleva la idea de perpetuidad. Los abuelos cumplen una función de continuidad y transmisión de tradiciones familiares. A través de los nietos se transmite el pasado, la historia familiar.Para finalizar podemos plantear que una vejez plena de sentido es aquella en la que predomina una actitud contemplativa y reflexiva, en la que se da la posibilidad de reconciliarse con los logros y fracasos personales. Lo ideal sería lograr la aceptación de uno mismo y aprender a disfrutar de los placeres que esta etapa tiene para brindar.

El Barco los necesita a los dos

Cierto día, un capitán de barco y su rudo jefe de ingenieros conversaban.

Empezaron a discutir sobre quién era más importante de los dos para que el barco navegara.

Como la discusión se tornó acalorada, el capitán decidió que por un día cambiarían de trabajo. El jefe de ingenieros estaría en el puente de mando y el capitán en la sala de máquinas.

A sólo unas pocas horas de haber iniciado el experimento, el capitán salió de la sala de máquinas. Venía sudado y sus manos, su cara y su uniforme estaban llenos de grasa y aceite. “Jefe”, le dijo, “creo que tiene que venir a la sala de máquinas. No puedo hacer que los motores anden”.

“Por supuesto que no puede”, le dijo el jefe de ingenieros. “Acabo de encallar el barco”.

Maxwell, J. C. (2001; 2003). Las 17 Cualidades Esenciales de un Jugador de Equipo; The 17 Essential Qualities of a Team Player (Page 55). Thomas Nelson, Inc.

Que tontería en la vida es cuando comenzamos a creer que somos los únicos y que el mundo depende solo de nosotros. En la vida estamos rodeados de personas y cada uno tiene un papel vital que desarrollar. Necesitamos aprender a considerar al otro y saber que cada uno es experto en algo y cuando nos unimos el barco de la vida puede marchar. Dios nos ha dado dones y capacidades a cada uno, pero siempre dejemos que Él sea el capitán del barco.

¿Verdad que esto es aplicable a tu vida de pareja? Y aun a los hijos.

(1 Corintios 1:10) “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.”

¿Dónde está tu matrimonio?

¡Puedes lograr un matrimonio a prueba de divorcio!
Mike tenía dieciocho años y se había graduado, Cheryl tenía diecisiete y se preparaba para el él último año del instituto; estaba embarazada, esperando un bebé de Mike.
La familia y los amigos de la joven pareja les dijeron que estaban locos al decidir casarse. También los presionaban para que Cheryl se hiciera un aborto; pero estaban enamorados y deseaban criar juntos al bebé. Así que se casaron aquel verano, apenas unos niños a punto de criar a su propio niño.
Mike tomó la situación como un desafío. En el otoño comenzó la universidad a tiempo completo mientras trabajaba sesenta y cinco horas a la semana, repartiendo leche de la lechería familiar.
Cheryl, una flamante madre, se quedaba en su pequeña casa todos los días mientras Mike se sumergía en la universidad y el trabajo. “Desde el principio fue una lucha”, dice la joven. No tenía idea de cuál era mi papel ni de lo que implicaba mi compromiso con Mike. Cometí muchos errores, hice malas elecciones. Teníamos un bebé, pero no trabajamos en absoluto en nuestra relación. A su vez Mike, se daba a la bebida y cuando estaba bajo la influencia del alcohol se volvía agresivo y furioso. También atacaba a Cheryl, no en forma física, sino verbal. En poco tiempo se convirtieron en enemigos.
Éramos desdichados de verdad, así que decidí abandonar a Mike. Nuestro divorcio finalizó pocos meses después.
Luego que Mike y Cheryl se divorciaron, su relación siguió siendo horrible. “No quería saber nada de Mike”, dice Cheryl. “Lo culpaba por todo lo que funcionó mal entre nosotros. No nos hablábamos en absoluto. El contacto que teníamos se limitaba a los momentos en que nos encontrábamos para entregarnos a nuestro pequeño hijo”.
Entre tanto, Mike se había convertido a Cristo y Cheryl encontraba el camino de vuelta al Señor. A medida que Dios cambió el corazón de Mike, él pensaba en la joven familia que había perdido. Decidió tratar de ganar de nuevo a Cheryl y hacerlo esta vez como era debido. Al poco tiempo Mike llamó a Cheryl y le preguntó si le gustaría que volvieran a encontrarse.
“Luego de unos momentos con Mike, supe que estaría segura con él, dice Cheryl”. Tenía una paz que antes no tenía. Hasta su voz sonaba diferente. Él también se debe haber dado cuenta de que Cristo, me estaba transformado a mí también.
Mike cortejaba a la que fue su esposa y la invitaba a salir. Durante ese tiempo, no tuvieron relaciones físicas. Deseaban construir un amor que durara, un amor que fuera espiritual y emocional, no sólo físico.
Un año y medio después de divorciados, se volvieron a casar en presencia de familiares y amigos. Todos se dieron cuenta de que estaban siendo testigos de un milagro con el nacimiento de un nuevo matrimonio de Mike y Cheryl.
Este matrimonio ha cumplido a la fecha 21 años de plena felicidad. En esa oportunidad el Pastor de la iglesia condujo una reunión de celebración por un matrimonio que no morirá.

“Nuestro amor nos hace inmune a las amenazas del divorcio”
El amor es el cimiento de un matrimonio floreciente. La pregunta crítica es: ¿de qué clase de amor hablamos? Para tener matrimonios a prueba de divorcio, no alcanza con tener cualquier clase de amor.

Creemos que hay seis clases de amor que se necesitan para tener un matrimonio a prueba de divorcio:

El amor que perdona: Sana las heridas y ayuda a los esposos a sentirse aceptados y conectados. Ofrece un nuevo comienzo cuando se han ofendido y herido el uno al otro.

El amor que sirve: Descubre y satisface necesidades, y ayuda a que los cónyuges se sientan honrados y comprendidos.

El amor que persevera: Permanece fuerte en tiempos difíciles y ayuda a los esposos a sentirse unidos, a ser los mejores amigos de siempre. Te sostiene a través de las pruebas de la vida.

El amor que protege: Nos guarda de las amenazas y ayuda a los cónyuges a sentirse seguros y a salvo. Guarda tu corazón de las cosas que amenazan tu matrimonio.

El amor que celebra: Se goza en la relación matrimonial y ayuda a que el cónyuge se sienta valorado y cautivado. Te equipa para mantener una conexión emocional, física y espiritual satisfactoria.

El amor que renueva: Refresca y apoya el lazo matrimonial, y ayuda al cónyuge a sentirse confiado y arraigado. Considera que el matrimonio es un pacto inquebrantable.

A medida que tu matrimonio experimenta estas seis clases de amor en la fuerza de Dios, recibirás el poder para tener un matrimonio a prueba de divorcio. Vivir el matrimonio soñado al hacerlo resistente al divorcio en el plano emocional y espiritual es una manera bíblica de amar de verdad a tu cónyuge.

Crisis social: ¿qué hacemos?, Por: Maritza Ulate

En la actualidad la sociedad es sumamente compleja. Diversidad de conflictos aquejan a nuestro pueblo y frecuentemente, es difícil detectar los orígenes de las crisis. En épocas pasadas, era sencillo identificar los problemas y por lo tanto plantear soluciones. Sin embargo, hoy esto es mucho más complicado.
Reiteradamente se ha dicho que la familia es la base de la sociedad; también podemos afirmar que la sociedad como un todo, influye en gran manera en lo doméstico.
Así, cuando hablamos de crisis familiar generalizada, estamos refiriéndonos indirectamente a la crisis social. Esto representa por así decirlo, dos extremos de un mismo objeto.
Analizando el problema desde el ámbito familiar, reconocemos que la situación social incide de gran manera en la dinámica del hogar. Así, una crisis económica afectará el normal desenvolvimiento de la vida en familia. El desempleo, un balance negativo entre ingresos y gastos y una desenfrenada competitividad, son algunos de los flagelos de una crisis de esta naturaleza.

Influencia negativa
La dificultad del Estado para responder a la problemática social de los sectores más necesitados, la limitación para procurar el desarrollo de la infraestructura del país y la falta de inversión en programas de desarrollo y bienestar social, constituyen algunos de los factores que influyen negativamente en la familia.
De forma cada vez más explícita, el entorno social, a través de los medios de comunicación promueve antivalores que calan cada día más profundamente en el estilo de vida de las familias. La infidelidad, la promiscuidad sexual, la violencia, el consumismo, la degradación de la imagen de la mujer, entre otros, son “idealizados” de la manera más sutil.
Si tomamos cada familia como unidad independiente, resulta difícil que estos núcleos enfrenten la problemática social para lograr un cambio. Sin embargo, lo que sí puede conseguir cada una de estas unidades, es prepararse de la mejor manera para enfrentar la adversidad que desde el exterior ataca a nuestros hogares.
Una buena comunicación entre los integrantes de la familia, el estrechamiento de los lazos afectivos, la transmisión de valores adecuados y un ambiente de respeto, compromiso y tolerancia, son factores esenciales para combatir estos elementos externos desestabilizadores.

Actitud correcta
Así también, aunque es difícil de asimilar, este tipo de adversidades puede servir para fortalecer a nuestras familias si asumimos la actitud correcta. El padre o la madre al quedarse sin empleo puede, con su ejemplo, enseñar a sus hijos a mantener la perseverancia, paciencia y confianza en Dios.
Ante la imposibilidad del Estado para solucionar un problema comunal, debemos enseñar a nuestros hijos a tener un espíritu de lucha, a ser solidarios y a defender sus derechos de una forma respetuosa, pero firme. Ante el descontento y la desesperanza generalizados, podemos ser ejemplo de esperanza y serenidad.
La crisis se presentará una y otra vez en diferentes maneras. Lo importante es que nuestros hogares se consoliden como unidad que resista los embates del exterior.
Paradójicamente, el fortalecimiento de las familias, de forma generalizada, tendrá un efecto positivo en la sociedad como un todo. Si una a una, las familias de nuestros pueblos se abocaran a resistir la crisis sin permitir que estos agentes externos deterioren su unidad, sería como una ola expansiva de bienestar que traería consigo una especie de bonanza colectiva.Ante la crisis social, proyectémonos hacia el interior de nuestras familias. Procuremos, a pesar de lo que ocurra a nuestro alrededor, fortalecer nuestra unidad familiar. Esta es la única plataforma de cambio sobre la que tenemos control.

Busque un buen momento para dialogar, Por: Luis Diego González

A la hora de comunicarse o de conversar, es indispensable tener en cuenta ciertos aspectos como el momento, el lugar y, por supuesto, las palabras que se utilicen.

El momento: No todo momento es el indicado para hablar de temas de importancia, más aún si son quejas, deseos, preocupaciones o diferencias de opinión. Por ejemplo, si alguno de los dos cónyuges acaba de llegar de un largo día de trabajo, después de transitar por las calles en “la hora pico”, y además ha sufrido algún percance durante el día, tal persona no estará en la mayor disposición de sentarse a conversar temas delicados, complejos o estresantes a su llegada al hogar. Por lo tanto, las metas de ese diálogo no se alcanzarán en lo mas mínimo en un momento como éste, e inclusive se agregará tensión al asunto que se está discutiendo.
Lo ideal es esperar unas cuantas horas a que el cónyuge haya reposado y el ambiente familiar sea apto.

El lugar: Elija muy bien el lugar para conversar temas de gran importancia. No son buenos lugares: la sala donde se pasean los niños, la cocina mientras cuando hay gente, junto al teléfono (descuélguelo) o frente a una puerta abierta con vista a la calle. El lugar correcto debe contar con privacidad, sillas y mesa (no en la cama), para concentrarse mejor en la buena comunicación y la posibilidad de evitar todas las interrupciones posibles.

Las palabras: Escoja bien las palabras. No use expresiones ofensivas o insultos, porque definitivamente ya no se estaría atacando el problema, sino a la persona. Hay buen arte de escuchar y buen arte de hablar: a la hora de hablar asegúrese que la otra persona percibe que usted señala sus necesidades y deseos, y no que señala sus defectos o errores.
Cada uno es experto de sí mismo, y no de la otra persona. Nunca diga: “¡Aunque no me lo diga, usted siente esto!” o “¡Yo sé qué es lo que usted exactamente piensa!”

Estos tres elementos bien manejados pueden ser la clave para mantener o mejorar la comunicación con nuestro cónyuge.

lunes, 20 de julio de 2009

Sexo prematrimonial

La nueva inmoralidad que está inundando nuestro mundo entero está convenciendo a una multitud de jóvenes (y de adultos también) de que la única felicidad se encuentra en el coito. ¡Nada puede estar más lejos de la verdad! El sexo jamás nos fue dado por Dios simplemente para ser un placer. Hay muchas razones en contra de la onda popular de experimentar con el sexo antes del matrimonio.

1. Esenciales a la felicidad sexual son el respeto y la confianza. Esto no se logra durante un experimento sexual. La experiencia puede ser placentera, especialmente para el varón, pero no es una entrega de las dos personas, porque falta aquella intención de establecer una unión permanente. Aunque sí puede existir la promesa de casarse, no existe en realidad. A la mujer le cuesta entregarse, si no hay la confianza de tener un cónyuge asegurado. Se puede experimentar el placer pero no la felicidad como la diseñó Dios al crear la unión de una sola carne.

2. Debemos recordar qué es el amor. El amor jamás quiere causar daño ni pena. Como dice Pablo e00n (Romanos 13:10) “El amor no hace mal al prójimo”. Así nos sentimos frente a la persona que esperamos que sea nuestra compañera para la vida. Algo menos que un respeto y un aprecio hacia la otra persona no puede ser amor, pero bien puede ser egoísmo.

3. José Grau ha hecho un estudio concienzudo al respecto, y él hace hincapié en un auge de desórdenes mentales que se deben a la nueva revolución sexual.
Esta conclusión se basa en las investigaciones del psiquiatra Francis Braceland, quien dice que no se puede jugar con el sexo sin sufrir las consecuencias. Grau continúa diciendo de las personas involucradas en esta onda sexual: Están aprendiendo que cuando uno expresa amor a media docena de personas diferentes con el símbolo físico máximo del amor, el símbolo se convierte en un fin en sí y pierde todo su sentido más allá de ese fin. Están aprendiendo que en la mayoría de los casos el coito prematrimonial es “pre” pero no matrimonial: una gratificación pero no una entrega. Y para muchos jóvenes con sensibilidad y sentido común este descubrimiento y no las reglas liberales de las residencias de estudiantes ni tampoco los hogares o iglesias restrictivas es el que impone tensiones explosivas a su personalidad y desarrollo.

4. Algunas parejas argumentan que se aman y que entonces experimentar con el sexo es sólo un adelanto y preparativo al ajuste del matrimonio. Grau responde a este argumento diciendo que el sexo no es algo para probar como un carro nuevo o como ponerse un sombrero nuevo. El sexo es sólo uno de los ajustes en el matrimonio y es sumamente difícil ajustarse en este aspecto aisladamente de todos los demás ajustes normales de la unión conyugal. En la mayoría de los casos lo que está ocurriendo es nada más que la “absolutización” del placer sexual que Grau denomina una “caricatura del amor” y no un amor verdadero.

5. Otra razón en contra del sexo prematrimonial es la que se crea muchas veces después de la unión matrimonial, los celos. La conclusión, al final de cuentas, es que no se sienten seguros el uno del otro por la facilidad de la conquista (si cede tan fácil conmigo, ¿cómo voy confiar en ella?) o por la forma agresiva y suave (si pudo persuadirme a mí, ¿cómo voy a confiar en él?). La realidad es que aquellos que se casan habiendo experimentado sexualmente entre ellos o con otros tienden a ser más infieles y más egoístas en el matrimonio.

6. Además de todas las razones anteriores es la de tomar en cuenta los consejos bíblicos en cuanto a la fornicación, porque el sexo prematrimonial es exactamente aquello. La fornicación y el adulterio causan la desintegración moral de una persona, trayendo consecuencias hasta sobre la nación si es una característica de su ciudadanía, (Jeremías 3:2-5).
Es algo que Dios detesta y reprueba. El profeta Oseas amonesta que la fornicación, como el vino y el mosto, quita el juicio (Oseas 4:11). Cuando Pablo describe la mente reprobada que rechaza a Dios y que es rechazada por Dios, la fornicación es una de las primeras características en la lista. (Romanos 1:28-32). O sea, la fornicación refleja una rebelión contra Dios y una desintegración moral. Para el joven cristiano, la fornicación constituye algo sumamente dañino en su carácter moral y espiritual afecta directamente el testimonio del mismo. La vida así desmoralizada de los cristianos es causa de tristeza en la iglesia y exige el arrepentimiento para que haya una restauración a una sanidad mental y espiritual (2 Corintios 12:21).

7. Por último, el sexo prematrimonial, según (1 Corintios 6:12-20), frustra el propósito que Dios tiene para con el cuerpo del hombre, especialmente el del cristiano. Pablo explica que Dios ha diseñado que el cuerpo sea para lo más alto y digno de la vida, para lo sano y lo edificante; es decir, el cuerpo es para el Señor (v. 13). Dios planifica dignificar nuestros cuerpos con la resurrección por su poder, igual como hizo con Cristo (v. 14). Es por este motivo que él no quiere que entremos en la bajeza de una vida impura (vs. 15-16). Además, mientras estemos en el cuerpo, nos recuerda que pertenecemos a él y que él habita en nosotros; hasta considera que nuestros cuerpos sirven de templos para el Espíritu Santo (vs.17-19). De modo que la fornicación ensucia la morada del Dios Santo e influye sobre nuestros pensamientos y acciones. Es un tipo de suicidio espiritual (v. 18). Por lo tanto, se debe siempre procurar glorificar al Señor tanto en el espíritu como en el cuerpo, para encontrar las fuerzas para poder “huir de la fornicación” (vs. 18-20).
Por todas estas siete razones, diríamos entonces que el sexo prematrimonial no prepara a nadie para el matrimonio, sino que es la causa de desconfianza, celos, desorientación y desintegración moral y espiritual.

¿Qué de las caricias?
Las caricias son una parte esencial del juego preparativo para el acoplamiento sexual. Los manoseos estimulan al cuerpo de tal forma que uno está siendo preparado para el acto sexual. Con esto en mente, los novios deben reconocer lo que se están haciendo a sí mismos cuando siguen demasiado adelante el trato físico. Es cierto que no hay nada tan excitante como carne contra carne. Dios nos hizo así, pero repetimos que el lugar de disfrutar al máximo de esta faceta física es en una unión fija, también creada por Dios, que garantiza la intención de confianza y entrega. El cristiano tiene una gran ventaja en este asunto porque conoce a un Dios que le ayuda a vencer todas las tentaciones cuando él quiere vencerlas (1 Corintios 10:13). Todo esto quiere decir que los novios se gozarán mejor de lo físico en el matrimonio cuando se han guardado el uno para el otro hasta entonces. Esto no es negarles el derecho de tomarse las manos y besarse, pero es hacerles ver el uso de las demás expresiones físicas, o sea, las caricias.