Visión y Misión

Visión.
Ser líder en la orientación y fortalecimiento de las familias dentro y fuera de la iglesia en la República Dominicana.

Misión.
Orientar a los miembros de la familia en el concepto de la verdadera relación y responsabilidad familiar para tener un hogar saludable, a través de la palabra de Dios.

Versículo del día

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lunes, 12 de noviembre de 2012

Buen Padre


Ama a tu Esposa
El verdadero amor no es un sentimiento; es una decisión. Amar es la voluntad de ser paciente, amable, humilde, halagüeño, caritativo, fiel y confiado. Cuando te comprometes a amar a tu esposa de esta manera, tus sentimientos por ella y los de ella por ti llegarán por añadidura. Amar a tu esposa activamente fortalecerá radicalmente tu matrimonio y también será increíblemente beneficioso para tus hijos. La fuente principal de seguridad para los niños es saber que su padre ama a su madre y que está firmemente dedicado a procurar el bienestar de ella.

Pasa Tiempo con tus Hijos
Lo que decides hacer con tu tiempo refleja aquello a lo que das importancia. Si valoras a tus hijos, querrás estar con ellos. No tienes que esperar el momento perfecto. No tiene que ser cuando estés de vacaciones o una de esas tardes que no tienes trabajo. En vez de esperar, aprovecha esos ratitos que surgen a lo largo del día. Entre un compromiso y otro, llama a tus hijos para saludarlos; envíales un mensaje por correo electrónico, lee con ellos antes de que se vayan a dormir; saca unos minutos para ayudarlos con sus deberes de la escuela; desayuna con ellos y llévalos a la escuela. Captura cada momento que puedas pasar con tus hijos.

Sé un Modelo de Conducta
Es imposible subestimar la importancia de que un padre modele el tipo de conducta que desea ver en sus hijos. Los modelos no solo mencionan lo que un hombre honorable debe hacer, predican con el ejemplo. Un buen punto de comienzo es ser consecuente. ¿Cumples tu palabra? ¿Respaldas lo que está correcto, aunque te cueste? ¿Eres confiable? ¿Eres leal en tus relaciones? Compórtate como quieres que tus hijos se comporten.

Comprende a tus Hijos y Disfruta su Compañía
Al igual que tú, cada niño tiene un ADN único, huellas únicas y personalidad única. Para ser el mejor padre posible necesitas comprender a tus hijos como individuos. ¿Qué piensan tus hijos? ¿Qué les gusta o les disgusta? También deberás saber qué es lo que más necesita de ti cada uno de ellos. Es posible que uno necesite estímulo, mientras que del otro conseguirás más si te muestras afectuoso. Esta comprensión crucial la adquirirás solamente si te comprometes a llegar a conocerlos. Por otra parte, recuerda que tus hijos crecen rápido; sencillamente, disfruta de su compañía. No te apures por verlos llegar a la próxima etapa de su desarrollo. Diviértete con ellos y crea recuerdos para toda la vida.

Expresa tu Cariño
Los niños ansían tener un lugar seguro dentro de este mundo acelerado. Ese refugio lo encuentran más a menudo en el tibio abrazo de uno de sus progenitores.
A medida que crecen también crece su necesidad de ser aceptados y de experimentar un sentido de pertenencia. Esa necesidad se satisface cuando un padre ofrece un abrazo
o una palabra amable y expresa su valoración y su amor. Pero las muestras de afecto no tienen por qué detenerse ahí. Asegúrate de decir “Te amo” todos los días.

Asegura el Futuro Financiero de tu Familia
La tensión que crea una situación financiera precaria es una de las causas principales del rompimiento de las familias. Para que tu familia se mantenga unida tienes que procurarle una posición fuerte, tienes que apuntalar tus finanzas. En primer lugar, aborrece las deudas.
Haz todo lo que puedas para liquidarlas tan pronto como te sea posible. Después, asegúrate de preparar un presupuesto que no solo recorte gastos sino que te permita ahorrar y compartir con los necesitados. Adquiere los seguros adecuados. Por último, asegúrate de vivir de acuerdo con estos principios de frugalidad y enseñárselos a tus hijos.

Siéntense Juntos a la Mesa
La mayoría de los niños de hoy día desconocen lo que significa una cena en familia. Sin embargo, la comunicación y la unidad que se fomentan durante ese momento son esenciales para una vida familiar sana. Compartir juntos la hora de la comida – sea desayuno, almuerzo o cena – ofrece estructura a un horario de ordinario ajetreado. También proporciona a los niños la oportunidad de hablar sobre sus vidas. Es un momento para que los padres los escuchen, los aconsejen y los estimulen. Sin embargo, lo más importante es que es una oportunidad de estar juntos a diario.

Imparte Disciplina con Amor
La verdadera disciplina es una función del amor de un padre por sus hijos, por lo mismo, nunca debería ser severa ni agresiva. El papel de la disciplina no es intimidar ni destruir sino moldear y corregir. La disciplina debería administrarse en privado, y tú y tu esposa deben estar de acuerdo en cómo hacerlo. Esfuércense por ser consecuentes.

Oren y Rindan Culto Juntos
Las familias que llevan una vida de oración sana y se toman en serio el culto a Dios, contribuyen muchísimo a que sus hijos entiendan que existe una Autoridad Suprema en sus vidas, una Autoridad que establece principios morales indiscutibles para regir sus vidas. Todo niño tiene que saber que existe lo correcto y lo incorrecto, el mal y el bien. Vivir de acuerdo con la autoridad de Dios les inculcará ese conocimiento.

Nunca Dejes de ser Padre
En la vida de todo padre llega el día en que debe dejar atrás las actividades juveniles que fomentaban el vínculo con sus hijos. A medida que les otorga libertad para que dirijan sus vidas, un buen padre se da cuenta de que dejarlos en el dormitorio de la universidad, en la orilla del altar o llevarlos a su primer trabajo no significa abandonarlos. Continuará estimulándolos, aconsejándolos y transmitiéndoles su sabiduría por siempre.

lunes, 22 de octubre de 2012

El Matrimonio se Construye con Amor - (1 Corintios 13: 4-8)


Amar es: Ser pacientes
La paciencia es un fruto de la decisión de amar. Al ser pacientes podemos tener la tolerancia necesaria para aceptar las debilidades de nuestro cónyuge y confiar en el crecimiento espiritual que le dará la fortaleza y la sabiduría necesaria para cambiar lo que se debe cambiar. Es confiar en que EL que empezó la buena obra, la terminará!

Amar es: Ser bondadosos
Es pensar y hacer siempre lo mejor para nuestro cónyuge, con buena voluntad; quizás no lo merezca, pero lo hacemos como para agradar a nuestro Padre Celestial.

Amar es: Ser humildes
Es ser humildes para suavizar la relación con nuestro cónyuge, especialmente cuando hay conflictos y situaciones que afrontar. La decisión de ser humildes siempre va a generar buenos resultados.

Amar es: Ser amables y respetuosos
Es nunca faltarse el respeto. Se trata de ser siempre amables, respetuosos y honestos el uno con el otro. Es evitar a toda costa herir a mi cónyuge.

Amar es: Dar sin esperar recibir
El amor nunca es egoísta. El amor siempre está en función de las necesidades, y el bienestar del cónyuge. De esta manera podemos dar lo mejor de nosotros a nuestra pareja y disfrutar de la más hermosa relación.

Amar es: Ser tolerantes
Es tener la capacidad de vencer el enojo y la ira en el matrimonio. Es detenerse y meditar cuando estamos frente al enojo y pensar que mi cónyuge es más valioso(a) que cualquier cosa ó circunstancia.

Amar es: Perdonar
El amor no toma en cuenta el mal recibido. Es perdonar cuantas veces sea necesario. Cuando asumimos una actitud sincera de perdón, también seremos perdonados.

Amar es: Ser fieles
Es estar dispuestos a sufrir lo que sea por el bien de nuestro cónyuge. Es honrar el pacto de fidelidad que nos hicimos un día.

Amar es: Creer
Es tener la fe de que nuestra pareja actúa siempre con buena voluntad. Es muy probable que se equivoque, o lo haga mal, pero debo creer que lo hizo con buena intención.

Amar es: Soportarlo todo
Es soportar olvidos, desatenciones, desacuerdos, y cualquier debilidad temperamental de mi cónyuge, con fe y alegría; sabiendo que poco a poco todo cambiará.

Este amor solo es posible como fruto de la presencia
del Espíritu de Dios en la vida de una persona.

martes, 16 de octubre de 2012

22 Formas de amar a tu Esposa, Por: Nancy Van Pelt


Por algunos años mi esposo y Yo hemos tenido el privilegio de aconsejar y orar por muchos matrimonios en situaciones difíciles. Muchas veces nos sentimos impotentes ante las preguntas sin respuesta, no entendíamos porque las parejas se cansan, se aburren y de repente el matrimonio empieza a convertirse en soledad.
De nuestra experiencia como matrimonio y como aconsejando a familias y a parejas os traemos estos veintiún consejos para decirle a tu esposa o esposo que lo amas, diariamente:

Dale un abrazo y beso antes de levantarte de la cama.
Sonríe cuando la mires.
Deja lo que estés haciendo cuando ella te hable y mírala directamente a los ojos.
Llámala durante el día para decirle que la extrañas.
Apaga las luces y cenen a la luz de las velas.
Pon a tocar la música preferida de ella e invítala a acurrucarse contigo en el sofá mientras la escuchan.
Pregúntale cómo pasó el día.
Lávale la espalda cuando estén en la regadera o en la bañera.
Sécale la espalda después del baño.
Ponle una notita de amor en su cartera o en su lonche.
Sorpréndela recogiéndola en el trabajo.
Dile cuanto disfrutas de conversar con ella.
Dile, frente a los hijos, cuán buena madre es.
Ponle el brazo alrededor mientras están sentados en una reunión social.
Tengan una cita para disfrutar de la compañía mutua sin que los hijos estén presentes.
Levántate 10 minutos antes de la hora acostumbrada y pídele que venga contigo para conversar mientras comparten una bebida caliente.
Antes de dormirse en la noche, abrázala y dile palabras de amor al oído.
Pídele su opinión acerca de los eventos anunciados en las noticias o sobre el sermón predícalo en la Iglesia.
Abrázala sin tener ningún motivo ulterior.
Dile un cumplido frente a alguna amistad.
Usa palabras cariñosas a menudo.
Cuando estén en un evento social, guíñale el ojo o tírale un beso.

Si hace tiempo no haces esto, y cuando lo intentes hacer quizás tu esposa tenga una reacción de sorpresa ante la situación y pregunte ¿Que tienes? Solamente dile "Amor mío, quiero ser un mejor esposo".

domingo, 7 de octubre de 2012

Caminando juntos para toda la vida


Tengo unos amigos que están casados desde hace 12 años.
Hasta hace unos meses llevaban, aparentemente, una excelente relación, pero, poco a poco, se ha ido creando una fría distancia entre los dos. Ella se mantiene ocupada con los niños, el trabajo y sus amigas.
Él se ocupa de sus negocios y sólo sale con sus amigos. Ellos han perdido, lamentablemente, el deseo de compartir y ha germinado la desconfianza, la tristeza, la impotencia y el resentimiento.
Sus amigos, que están muy preocupados por la situación, opinan y toman partido.
Es curioso lo fácil que nos puede resultar, en un momento dado, observar, desde afuera, la vida de otras personas para juzgar con ligereza los pocos hechos que conocemos, señalar un culpable y crear la posible solución al conflicto.
Esto lo hacemos muchas veces inconscientemente, sin conocer verdaderamente las razones por las que llegaron a estar en esa situación e ignorando que cada persona siempre tiene una parte de la razón; y que en el caso de una pareja, sólo habiendo considerado el punto de vista y la necesidad de cada uno, es como se puede llegar a construir un acuerdo que les permita sentirse a gusto en compañía uno del otro y suficientemente motivados para hacer el trabajo necesario de cambiar y de incorporar nuevos y mejores sentimientos y actitudes a la relación.
La amistad, que es indispensable para mantener una buena relación de pareja, nos da la capacidad de disculpar y perdonar con más facilidad los errores y las faltas, nos motiva a compartir todo con esa persona porque encontramos una gran afinidad de intereses, nos comunicamos con sinceridad y confianza, prestando más atención al momento de escuchar; también nos convierte en cómplices y en compañeros en la aventura de la vida, evita que juzguemos con ligereza, y nos hace estar más dispuestos a aceptar las diferencias personales.
Para que una relación de pareja sea satisfactoria y se mantenga en el tiempo, se requiere que muchos elementos se conjuguen: pasar tiempo de calidad juntos para compartir y hacer crecer el amor, tener proyectos comunes. Hay que considerar, también, la necesidad que cada uno de nosotros tiene de reservar un pequeño espacio para hacer aquellas cosas que nos hacen sentir bien. Contar con la anuencia y con la compañía de la pareja para disfrutar de este espacio puede darle a nuestra vida un aire de tranquilidad y realización.
La confianza, la comunicación clara, abierta y directa, el respeto, la lealtad, la gratitud y el amor, harán que podamos disfrutar de la compañía de nuestra pareja, sin sentir en algún momento que hemos perdido o renunciado a nuestra identidad.
Cuando después de algunos años de convivencia, todavía podemos pasar horas conversando con esa persona sin sentir el paso del tiempo, cuando nos sentimos dispuestos a compartir los momentos especiales, aun en silencio; cuando podemos apoyarnos el uno en el otro porque sabemos que estamos ahí para darnos la mano, cuando reímos juntos de las pequeñas tonterías que nos pasan, cuando sabemos que esa persona siempre está pendiente de nosotros, cuando a pesar de ser diferentes encontramos y resaltamos los elementos en común y las mejores características del otro, cuando perdonamos con facilidad para salir de la ira o del dolor y recuperar la alegría y las ganas de compartir, seguimos tan enamorados como al principio.
Es importante revisar las expectativas que tenemos acerca de nuestra pareja, de manera que podamos considerar todo lo positivo que esa persona trae a nuestra vida. Y a menos que la causa de nuestro malestar sea un comportamiento destructivo o irresponsable, en cuyo caso deberemos buscar ayuda profesional para resolverlo, bien vale la pena, fortalecer cada uno de estos aspectos entre los dos para darnos otra oportunidad.

martes, 11 de septiembre de 2012

La inhibición del deseo o deseo hipoactivo en el Hombre y la Mujer, Por: Wilfredo Vólquez


Es la disminución, parcial o total, persistente o recurrente del interés por la actividad sexual, las fantasías y los pensamientos sexuales.

Causas:

Físicas:
Ø  Síntomas asociados a la menopausia o problemas hormonales.
Ø  Bajo nivel de testosterona, hormona que determina el deseo sexual en hombres y mujeres.
Ø  Medicamentos que tienen efectos adversos sobre la función sexual, antidepresivos, antihipertensivos, diuréticos y antipsicóticos.
Ø  Enfermedades crónicas, mala nutrición, infecciones.
Ø  Después de enfermedades físicas graves o intervenciones importantes.
Ø  Dependencia de alcohol o drogas.
Ø  Falta de afecto.
Ø  Falta de tiempo para compartir tiempo de exclusividad con la pareja.
Ø  Actitudes negativas hacia el sexo.
Ø  Experiencias sexuales traumáticas.

Psicológicas:
Ø  Sentimientos de monotonía provocados por la falta de dedicación al juego amoroso o la seducción.
Ø  Sentirse heridos o menospreciados.
Ø  Estar enojados con la pareja.
Ø  La lucha por el poder dentro de la relación.
Ø  Acontecimientos traumáticos en la infancia o adolescencia.
Ø  Problemas de comunicación en la pareja.
Ø  Violencia intrafamiliar.
Ø  Mayor interés en otras áreas, obsesión por el trabajo.
Ø  Falta de atracción en la pareja.
Ø  No sentirse atractivos para el otro.
Ø  Educación sexual muy estricta, mitos, temores, visión conservadora.
Ø  Depresión.
Ø  Estrés.
Ø  Ansiedad.
Ø  Disfunción eréctil.
Ø  Eyaculación precoz.
Ø  Eyaculación retardada.
Ø  Vaginismo
  
Tratamiento:
Este consistirá dependiendo de las causas. Si son físicas, se debe consultar al médico, si son psicológicas lo ideal es la terapia de pareja o individual.

Algunas recomendaciones:
Ø  Luchar contra la rutina.
Ø  Dejarse llevar por las sensaciones.
Ø  Dejarse tocar.
Ø  Entregarse.
Ø  Preparar el ambiente.
Ø  Crear momentos exclusivos.
Ø  Estimular los sentidos.
Ø  Escuchar música.
Ø  Usar ropa sexy, perfumes.
Ø  Mejorar cada vez más la comunicación.
Ø  Resolución de conflictos en la pareja.
Ø  Hablar sobre lo que les gusta y lo que no.
Ø  Hablar sobre las fantasías de cada uno.
Ø  Animarse a probar cosas nuevas.
Ø  Dejar fuera de la cama las preocupaciones y obligaciones.
Ø  Reservar tiempo para la intimidad.
Ø  Explorarse y conocerse mutuamente.
Ø  Ser capaces de dar y recibir caricias y ternura.
Ø  Educarse e instruirse en el tema sexual.
Es importante destacar que el amor es el mejor afrodisíaco, y que si es mutuo no hay trastorno que no se pueda solucionar.

lunes, 10 de septiembre de 2012

¡Felices para siempre!, Por: Wilfredo Vólquez


Ser felices para siempre es la ilusión y el anhelo de toda pareja que decide embarcarse en este viaje llamado matrimonio. Solo que hay detalles que a veces no son tomados en cuenta, y que pueden impedir que este hermoso sueño se haga realidad. Como por ejemplo creer que sin ningún esfuerzo, sacrificio y doblegar nuestras personalidades pueden lograr ese sueño. Por esto deseo darles este consejo.

Dios el autor del matrimonio nos brinda dos claves que les ayudaran a ser ¡FELICES PARA SIEMPRE!

Primera clave
(Génesis 2:24) “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre,  y se une a su mujer,  y los dos se funden en un solo ser.”

- Dejara: significa que la nueva pareja se aleje, sin olvidarse, de sus respectivas familias de origen. Es poner fronteras claras y definidas con sus familias de origen. Es separarse en lo físico, en lo económico, en lo emocional y en la toma de decisiones.

- Unirse: es la consumación del matrimonio en el acto sexual.

- Funden o fundirse y/o ser una sola carne: es el procedimiento que consiste en hacer desaparecer o aparecer lentamente una imagen, dejando de ser yo y convertirnos en nosotros.

Fundirse en lo sexual: implica estar de acuerdo en todo lo referente a este aspecto, es una sexualidad divertida y adornada con la fidelidad.

Fundirse en lo emocional: significa que cada cónyuge se preocupa de suplir las necesidades emocionales del otro. No tener que volver donde papá o mamá para llenar mi tanque emocional.

Fundirse en lo espiritual: es que tenemos la misma concepción de ideas o creencias, es estar de acuerdo en dirigir a los hijos con el mismo grupo de valores morales y cristianos.

Fundirse en lo funcional: es actuar en consenso en las decisiones, manejo del dinero, crianza de los hijos, en todo tipo de instancia y guardar toda confidencia.

Segunda clave
(1 Corintios 13:4-8) “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. 5  No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. 6 El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. 7 Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8 El amor jamás se acaba.”

Este tipo de amor, este que Dios desea que ustedes vivan, no es un sentimiento, es una decisión.

Manos a la obra y sean, ¡FELICES PARA SIEMPRE!

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Bienaventuranzas de los Matrimonios Cristianos


“4 El amor es paciente,  es bondadoso.  El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. 5 No se comporta con rudeza,  no es egoísta,  no se enoja fácilmente,  no guarda rencor. 6 El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. 7 Todo lo disculpa,  todo lo cree,  todo lo espera,  todo lo soporta. (1Corintios 13:4-7)

Bienaventurados son el esposo y la esposa que continúan afectuosos, considerados y amantes después que las campanas nupciales han dejado de sonar.

Bienaventurados son el esposo y la esposa que son tan condescendientes y corteses el uno con el otro como son con sus amigos.

Bienaventurados son los matrimonios que tienen buen sentido del humor, porque este atributo será un medio disponible para absorber el impacto de los embates de la vida.

Bienaventurados son los matrimonios que se abstienen del uso de bebidas alcohólicas.

Bienaventurados son los que aman a su cónyuge más que a ninguna otra persona en el mundo y que alegremente cumplen su promesa matrimonial de fidelidad y de ayuda mutua por ambas partes.

Bienaventurados son los que llegan a ser padres, porque los hijos son la herencia del Señor.

Bienaventurados son aquellos que dan gracias a Dios por el alimento antes de participar de él y que separan algún tiempo cada día para la lectura de la Biblia y la oración.

Bienaventurados son aquellos cónyuges que nunca se hablan uno al otro en voz alta y que hacen de su hogar un sitio donde nunca se oye una palabra desalentadora.

Bienaventurados son el esposo y la esposa que fielmente asisten a los cultos de adoración de la iglesia y que trabajan juntos en la congregación para el crecimiento del Reino de Cristo.

Bienaventurada es la pareja que tiene una comprensión completa de los asuntos financieros y que delinea un plan de sociedad con el dinero que recibe.