Visión y Misión
Ser líder en la orientación y fortalecimiento de las familias dentro y fuera de la iglesia en la República Dominicana.
Orientar a los miembros de la familia en el concepto de la verdadera relación y responsabilidad familiar para tener un hogar saludable, a través de la palabra de Dios.
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viernes, 11 de septiembre de 2020
viernes, 4 de septiembre de 2020
miércoles, 1 de julio de 2020
miércoles, 7 de agosto de 2019
domingo, 4 de agosto de 2019
jueves, 1 de agosto de 2019
viernes, 28 de junio de 2019
domingo, 17 de febrero de 2013
Viviendo por lo que vale la pena vivir
martes, 10 de julio de 2012
De ti depende…
lunes, 9 de julio de 2012
El fruto de la Infidelidad
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Cuida tu boca

Una alumna de un colegio faltó a clases por una semana y otra compañera empezó a decir que la primera no asistía a clases porque estaba embarazada y se estaba haciendo un aborto.
La maestra escuchó los comentarios y llamó a la muchacha a su oficina y le dijo: “Por favor, tráeme un vaso de agua bien lleno”. La estudiante se lo trajo y a continuación la maestra le dijo: “Tira toda el agua al piso”.
La muchacha titubeó, pero al final obedeció, después de derramada el agua, la maestra le dijo: “Ahora, recoge el agua del piso y ponla en el vaso”, “No se puede”, dijo la alumna, la maestra le repitió: “Hazlo”, la alumna con paños y servilletas recogió todo lo que pudo y así llegó a llenar medio vaso de agua la cual estaba sucia.
La maestra le dijo a la alumna: “Así es como ha quedado el honor de tu compañera”. “Aun cuando quieras reparar el mal que has hecho, no podrás hacerlo totalmente”. “Sabes, tu compañera faltó a clases porque estaba en el entierro de su padre que falleció hace unos días”. Aprendamos a cuidar nuestra boca.
“Cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar.” (Santiago 1:19)
“Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.” (Salmos 34:13)
viernes, 23 de septiembre de 2011
La Comprensión y la Tolerancia

"Hace muchos años, después de un largo día en el trabajo, mi mamá puso un plato de salchichas y pan tostado muy quemado frente a mi papá.
Recuerdo estar esperando ver si alguien lo notaba.
Sin embargo, aunque mi padre lo notó, tomó un pan tostado, sonrío a mi madre y me preguntó cómo me había ido en la escuela.
No recuerdo lo que le contesté, pero sí recuerdo verlo untándole mantequilla y mermelada al pan quemado y comérselo todo.
Cuando me levanté de la mesa esa noche, recuerdo haber oído a mi madre pedirle disculpas a mi padre por los panes tostados muy quemados.
Nunca voy a olvidar lo que dijo: “Cariño no te preocupes, a veces me gustan los panes tostados bien quemados.”
Más tarde esa noche fuí a dar el beso de las buenas noches a mi padre y le pregunté si a él le gustaban los panes tostados bien quemados.
El me abrazó y me dijo estas reflexiones:
“Tú mamá tuvo un día muy duro en su trabajo, está muy cansada y además, un pan tostado un poco quemado no le hace daño a nadie.”
“La vida está llena de cosas imperfectas y gente imperfecta, aprender a aceptar los defectos y decidir celebrar cada una de las diferencias de los demás, es una de las cosas más importantes para crear una relación sana y duradera”.
“Un pan tostado quemado no debe romper un corazón”.
“La comprensión y la tolerancia es la base de cualquier relación”.
“Sé más amable de lo que tú creas necesario, porque todas las personas, en cada momento, están librando algún tipo de batalla”.
“Todos tenemos problemas y todos estamos aprendiendo a vivir y lo más probable es que no nos alcance la vida para aprender lo necesario.”
El camino de la felicidad no es recto.
Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES.
Existen semáforos llamados AMIGOS.
Existen luces de precaución llamadas FAMILIA.
Y todo se logra si tienes:
Una llanta de repuesto llamada DECISIÓN.
Un potente motor llamado AMOR.
Un buen seguro llamado FE.
Abundante combustible llamado PACIENCIA.
Y Sobre todo un experto conductor llamado DIOS.
jueves, 5 de agosto de 2010
La Flor y la Familia
Había una joven muy rica, que tenía de todo, un marido maravilloso, hijos perfectos, un empleo que le daba muchísimo bien y una familia unida.Lo extraño es que esta joven no conseguía conciliar todo eso, el trabajo y los quehaceres le ocupaban todo el tiempo y su vida siempre estaba deficitaria en algún área.
Si el trabajo le consumía mucho tiempo, ella lo quitaba de los hijos, si surgían problemas, ella dejaba de lado al marido... Y así, las personas que ella amaba eran siempre dejadas para después.
Hasta que un día, su padre, un hombre muy sabio, le dio un regalo: Una flor carísima y rarísima, de la cual sólo había un ejemplar en todo el mundo. Y le dijo:
- Hija, esta flor te va a ayudar mucho, ¡más de lo que te imaginas! Tan sólo tendrás que regarla y podarla de vez en cuando, y a veces conversar un poco con ella, y ella te dará a cambio ese perfume maravilloso y esas maravillosas flores.
La joven quedó muy emocionada, a fin de cuentas, la flor era de una belleza sin igual.
Pero el tiempo fue pasando, los problemas surgieron, el trabajo consumía todo su tiempo, y su vida, que continuaba confusa, no le permitía cuidar de la flor.
Ella llegaba a casa, miraba la flor y las flores todavía estaban allá, no mostraban señal de flaqueza o muerte, apenas estaban allá, lindas, perfumadas. Entonces ella pasaba de largo.
Cierto día, como de costumbre, ella llegó a casa y... ¡cuan grande fue la sorpresa! Ahí estaba la flor, pero con sus pétalos caídos, rodeada de pétalos secos y sus raíces resecas. ¡La flor había muerto!
La joven lloró mucho, y contó a su padre lo que había ocurrido. Su padre entonces respondió:
- Yo ya me imaginaba que eso ocurriría, y, desdichadamente, no tengo otra flor igual que darte, porque no existe otra igual a esa, ella era única, al igual que tus hijos, tu marido y tu familia. Todos son bendiciones que el Señor te ha dado, pero tú tienes que aprender a regarlos, podarlos y darles atención, pues al igual que la flor, los sentimientos también mueren.
Te acostumbraste a ver la flor siempre allí, siempre florida, siempre perfumada, y te olvidaste de cuidarla.
¡Cuida a las personas que amas!
miércoles, 19 de mayo de 2010
El vínculo irrompible, por: Hermano Pablo
La paternidad, como la maternidad, es un don divino. Al igual que el matrimonio, que es su fundamento natural, debe ejercerse con reverencia, respeto, dignidad y compromiso.Barry Huntoon, médico de California, Estados Unidos, estaba hojeando un número de la revista Life cuando sus ojos se fijaron en una foto en la que había algunos vietnamitas. En el grupo estaba una adolescente de trece años de edad que le sonreía desde la foto. Al ver el rostro, Barry se sintió conmovido.
La niña de la foto era casi idéntica a una muchacha vietnamita que había sido su novia cuando estuvo en Vietnam. Era en la época de la guerra en que él y otros millares de jóvenes norteamericanos prestaron servicio en el ejército de su país, y él sirvió en Vietnam como médico.
Se restableció entonces el vínculo invisible, el vínculo irrompible, el vínculo que enlaza con más fuerza que un imán. Si esa adolescente de la foto era su hija, él tenía que encontrarla.
Barry viajó a Vietnam, y tras dos años de búsqueda, de desvelos y de trámites, se reunió con su hija. Fue un increíble triunfo. Fue el triunfo de la paternidad responsable.
He aquí una bella y emocionante historia. Este hombre, cuando fue médico en Vietnam, se enamoró de una vietnamita con la que tuvo una niña. Tuvo que salir de Vietnam antes que la niña naciera, y no pudo sacar a su novia. Nunca supo de la niña. Su primera noción de que era padre fue al ver esa foto en la revista. Lo demás fue cuestión de viajes, de indagaciones, de trámites y de tiempo. Verdadera paternidad responsable.
La paternidad, que para algunos no es más que un simple instinto biológico, es muy fuerte en otros. Para algunos, engendrar un hijo es algo intrascendente. No obedece más que al instinto animal. Con la misma dejadez con que seducen a una muchacha, abandonan también al ser engendrado. Pero hay otros para quienes el ser padre tiene dimensiones cósmicas, eternas, divinas.
La paternidad, como la maternidad, es un don divino. Al igual que el matrimonio, que es su fundamento natural, debe ejercerse con reverencia, respeto, dignidad y compromiso. El padre que no reconoce esa responsabilidad produce hijos frustrados y resentidos. Los hijos que son fruto de un padre y de una madre responsable serán hijos felices, juiciosos y estables. Cuando el ser humano vuelve a las leyes divinas y hace de Cristo su Señor y Dios, recobra el sentido verdadero de la paternidad. Volvamos a las leyes de Dios y hagamos de Cristo nuestro Señor y Rey.
lunes, 10 de mayo de 2010
Los niños nos enseñan, en lo cotidiano, Por: Luz Jaraquemada
Mi hija hace unos instantes ha estado llorando con mucho dolor y tristeza por su papá que no esta junto a nosotros. No por separación sino por motivos de edificación se encuentra en un retiro de pastores.“Entonces les dijo: les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán al reino de los cielos.” Mateo 18:3
Lo que a mi me parece extraño es su profundo pesar por no estar con él, ni sentirlo, no es que desmerezca su papel ni aporte, sino que su conducta se asemeja al mío cuando me encuentro desprovista del amor y cobertura divina.
Ella a ratos lamentaba no poder estar cerca de él, pasó un poco de tiempo y luego no paró de llorar por unos buenos instantes oraba a Dios pidiéndole que cuide a su padre y le libre de todo mal donde esté. No ha dejado de enseñarme esta experiencia recién vivida por varios aspectos:
Nuestro Señor Jesucristo fue categórico en decirnos que debemos ser como niños y nos devela esta situación de varios matices, por un lado esta la patente necesidad que tenemos de cobertura espiritual de nuestro Padre celestial, que sin más que decir la rechazamos continuamente por nuestra naturaleza pecadora.
Por otro lado no busco su propio bien sino del otro. Cuanta falta nos hace a nosotros esta experiencia espiritual de buscar el bien del otro no el nuestro. Así lo dijo Jesús, amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Lo primero que hizo fue pedirle a su padre celestial que ayudará a su papito terrenal. Busco la ayuda celestial no terrenal y cuando estamos en dificultades tendemos a ir en pos de los terrenales, no de nuestro Padre celestial. Parecen tan simples las actitudes de los niños pero son tan complejas llenas de elocuencia en lo que creen, sin necesidad de otro para hacer el bien. Los niños siempre nos muestran como practicar la fe, de lo más fácil y directo. Cada latir de ellos lleno de honestidad, se reconocen necesitados de otros sin problemas en reconocerlo. Y NOSOTROS LLENOS DE TRANCAS PARA PODER DECIR AYÚDAME PADRE CELESTIAL NECESITO DE TI.
sábado, 24 de abril de 2010
Frutos y Semillas
Una mujer soñó que entraba en una tienda recién inaugurada en la plaza del mercado.Para su sorpresa, descubrió que Dios estaba detrás del mostrador. -¿Qué vendes aquí?- le preguntó la mujer.
-Todo lo que tu corazón desee. Respondió Dios. Sin atreverse casi a creer lo que estaba oyendo, la mujer se decidió a pedir lo mejor que un ser humano podría desear:
-Deseo que haya paz, amor, felicidad, sabiduría y la ausencia de todo temor-dijo- y luego tras un instante de vacilación, añadió: - No solo para mí, sino para todo el mundo.
-Dios se sonrió y dijo: -Creo que no me has comprendido. Aquí no vendemos frutos, únicamente semillas. Muchos de nosotros, tenemos mentalidad de supermercado: estamos acostumbrados a tener toda la mercadería al alcance de la mano, y lo más elaborada posible, donde tomamos lo que queremos y lo que no nos gusta lo desechamos. Ciertamente si así fuera todo en la vida, nada malo ocurriría.
Pero precisamente son las cosas negativas las que nos hacen madurar, crecer, confiar y creer.
En la vida no es el hecho de que no existan los problemas lo que la haga más hermosa, sino es el hecho de que en medio de ellos, aprendamos a amar a otros como a nosotros mismos.
En nuestras oraciones pedimos por cosas generalmente ya logradas.
A veces esperamos que de un momento a otro Dios haga milagros.
Pues he ahí la esencia de la vida, pidamos a Dios que nos de semillas de amor, entendimiento, valor, fe, fuerza, paz interior... y así poder lograr los frutos por nosotros mismos.
domingo, 21 de marzo de 2010
El cimiento de tu matrimonio
“Tienes que reforzar los cimientos, o se te va a caer la casa”, le aconsejaron los amigos. “No se puede agregar un segundo piso a la casa si no se refuerza el cimiento”, le advirtió un experto. “Hay que ponerle otros cimientos, porque los que tiene no van a aguantar”, le dijeron los técnicos de la ciudad.Pero Clancy Fegan, de Gales, Inglaterra, siguió adelante con su proyecto de agregarle un piso más a su casa. Puso en el nuevo piso, sala, dormitorio y baño. Cuando él y su esposa y su hija de dos años fueron a comprar los últimos artículos de uso doméstico, un formidable estruendo les dio aviso del terrible suceso. Se había derrumbado la casa.
A Clancy Fegan todos le aconsejaron bien. Su casita de un piso tenía el cimiento apropiado. Pero agregarle un piso más era peligroso. En efecto, el fundamento no resistió.
¿Sobre qué cimientos estamos edificando? ¿Qué base le hemos puesto a esa construcción que es nuestro matrimonio?
Muchos afirman: “Yo edifico mi matrimonio sobre mi fuerza de voluntad, mis talentos, mi capacidad intelectual.” Otros sostienen: “Yo estoy edificando mi matrimonio, sobre mi propia base moral.” Otros aseguran: “Yo edifico conforme a mi religión.”
Todas son bases buenas, pero no son suficientes para sostener indefinidamente los grandes pesos del matrimonio. La moral puede desvanecerse, la fuerza de voluntad quebrarse, y la religión resultar hueca y falible cuando uno más la necesita.
Digámoslo de una vez: No hay otro cimiento seguro sobre el cual construir el gran edificio del matrimonio que Jesucristo y su Palabra eterna. Cristo es el cimiento que durante dos mil años ha probado ser lo bastante fuerte, firme y estable para construir sobre Él cualquier relación. Dios mismo dice: “¡Yo pongo en Sión una piedra probada!, piedra angular y preciosa para un cimiento firme; el que confíe no andará desorientado.” (Isaías 28:16). Esa piedra es Cristo.
“Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican.” (Salmos 127:1)
domingo, 7 de marzo de 2010
La Mujer y su Valor, Por: Wilfredo A. Vólquez Js.
En Génesis 1:31, dice el Señor “Y vio Dios todo cuanto había hecho, y era bueno en gran manera.” Esta fue la calificación que el mismo Dios dio a su obra de creación, a la naturaleza, a los animales, a las plantas, a todo el universo, al hombre y también a ti Mujer porque, junto al varón, tú eres cabeza, reina y corona de la creación.Al momento de Dios formarte, se tomo su tiempo, fue su mente divina la que te concibió, el es el arquitecto de tu ser y fueron sus manos las que te dieron forma. Dios te puso junto al hombre para que fueras su compañera, su ayuda idónea, y una ayuda idónea significa, la que se corresponde llevar, la imprescindible, aquella que no se puede sustituir, la que esta capacitada y preparada para la batalla.
Tú, mujer fuiste hecha de una costilla del hombre, es decir de su costado; no de la cabeza para que tuvieras dominio sobre él, ni tampoco para que recibieras ordenes; ni de sus pies para que seas pisoteada por él; sino de su costado para que fueran iguales; debajo de su brazo para ser protegida; y de junto al corazón para que seas amada por tu esposo.
El término varona del hebreo (Ishah) apela a un hombre de sexo femenino, Dios las distingue en el sexo, pero no en la naturaleza.
Tu dignidad no depende del concepto de la sociedad, ni de los parámetros que ésta ha querido poner como estandarte. Tu dignidad viene de Dios, está intrínseca en tu ser por creación.
Tu eres hecha a “Imagen y Semejanza de Dios” (Génesis 1:26); “Imagen” quiere decir que tienes atributos de Dios en ti, tales como la capacidad de sentir amor, compasión, ternura, perdón, bondad, comprensión, razón..., “Semejanza” significa que tienes el carácter de Dios en tu ser, entiéndase dignidad propia, honradez y dominio propio, eres completa en ti misma y no necesitas más nada.
El Creador también te ha dotado de una cualidad excepcional, la procreación, el tener dentro de ti otro ser humano y traerlo al mundo, alimentarlo, cuidarlo, criarlo, educarlo, formar para Dios un ser que dignifique su nombre.
También eres la administradora, quien cuida y junto al hombre guía la familia y el hogar. Núcleo que Dios ha formado como medio, con el propósito de reproducir en cada ser humano su carácter.
Lo más importante es que el propósito esencial de tu creación, según (Efesios 1:12), es que fuiste hecha para que alabes y honres a Dios con toda tu vida y ser.
Pero, en aquel momento de tanta expectación, hubo alguien que te observó y reconoció todo tu potencial, y vio que tú serías un instrumento de honra para Dios, y quiso, quiere y querrá hasta el fin de los tiempos, destruirte, desviarte de los propósitos para los cuales existes.
El no quiere nada bueno para ti, una vez te hizo caer, y poco a poco comenzó a tratar de cambiar en ti tu verdadera esencia, tus verdaderos valores, a cambiar en ti la visión y la misión para la que Dios te trajo al mundo.
Todavía hoy, él lo sigue intentando. Y para ello ha establecido “nuevos objetivos para tu vida”, nuevas escalas de valores y comportamientos que te vende como lo imprescindible para que seas una verdadera y completa mujer. Muchas veces, ha tomado tus dotes físicos y los ha explotado como mercancía, dándote sólo un lugar de objeto. Ha tratado de menoscabar la sublime responsabilidad de ser la forjadora de hijos sanos física, mental, emocional y espiritualmente; y en vez de que permanezcas cerca y junto a tu esposo, ha puesto mecanismos para distanciarte y para que, no siendo su ayuda idónea, te conviertas en su rival.
Por esto Cristo aparece en la escena, con su muerte. Él ha logrado quitar al enemigo la potestad y el dominio que en algún momento tuvo sobre ti. Él ha venido a darte la libertad de las cadenas del pecado, a restaurar tu cuerpo, alma y ser por entero.
En Cristo eres más que vencedora (Romanos 8:37). Él te ha dado una nueva creación, sólo tienes que creer y accionar de acuerdo con su palabra, y estarás en condición de ser la mujer que él quiere usar para su gloria y honra, llevando a cabo la grandiosa labor que ha dispuesto para ti.
Que Dios te bendiga.
martes, 9 de febrero de 2010
San Valentín, día de los enamorados, día de la amistad, día de amor... Por: Wilfredo A. Vólquez De Jesús
Los enamorados tienen un día en nuestro calendario para demostrar o reafirmar su amor mediante regalos, dedicatorias o poemas pero ¿por qué el 14 de febrero? ¿De dónde procede esta celebración?Existen diversas teorías que otorgan a esta fecha el origen del Día de los Enamorados. En los países nórdicos es durante estas fechas cuando se emparejan y aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y de creación.
Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la antigua Roma se realizaba la adoración al dios del amor, cuyo nombre griego era Eros y a quien los romanos llamaban Cupido. En esta celebración se pedían los favores del dios a través de regalos u ofrendas para conseguir así encontrar al enamorado ideal.
También, y hace muchos siglos, fue tradicional en Inglaterra la "fiesta de los valentinus", donde se elegían a hombres y a mujeres para que formaran pareja. Muchas de estas parejas se convertían en marido y mujer y conseguían la felicidad de pareja que se espera encontrar y consolidar el Día de San Valentín.
Otras fuentes centran el origen de la historia de San Valentín en la Roma del siglo III, época en la que el cristianismo era perseguido. En este periodo también se prohibía el matrimonio entre los soldados ya que se creía que los hombres solteros rendían más en el campo de batalla que los hombres casados porque no estaban emocionalmente ligados a sus familias.
Es en estas circunstancias cuando surge la figura de San Valentín, un sacerdote católico que ante tal injusticia decide casar a las parejas bajo ese ritual a escondidas de los ojos romanos.
Valentín adquiere por proteger a los enamorados y auspiciar bodas secretas gran prestigio en toda la ciudad y es llamado por el emperador Claudio II para conocerle. El emperador ordenó al gobernador de Roma que procesara al sacerdote.
La misión de condenar al sacerdote la tuvo que llevar acabo el lugarteniente, Asterius. San Valentín fue ejecutado un 14 de febrero del año 269.
Mientras estuvo encerrado, su carcelero le pidió que diera clases a su hija Julia, a base de lecciones y horas juntos, Valentín se enamoró de la muchacha. La víspera de su ejecución, envió una nota de despedida a la chica en la que firmó con las palabras "de tu Valentín", de ahí el origen de las cartas de amor y poemas que se envían los enamorados en la actualidad y de la expresión de despedida " de tu Valentín "; conocida en todo el mundo adjunta en miles de postales de San Valentín.
La historia de San Valentín hubiera quedado ahí si no fuera porque dos siglos más tarde la Iglesia católica la recuperó. Por aquel entonces era tradición entre los adolescentes practicar una curiosa fiesta pagana derivada de los ritos en honor del dios Lupercus, dios de la fertilidad que se celebraba el día 15 de febrero. Era un sorteo mediante el cual cada chico escogía el nombre de una joven que se convertiría en su compañera de diversión durante un año. La Santa Sede quiso acabar con esta celebración pagana y canonizó a San Valentín como patrón de los enamorados.
El cuerpo de San Valentín se conserva actualmente en la Basílica de su mismo nombre que está situada en la ciudad italiana de Terni. Cada 14 de febrero se celebra en este templo un acto de compromiso por parte de diferentes parejas que quieren unirse en matrimonio al año siguiente.
Los comerciantes se han hecho eco de esta festividad y la han convertido en un día perfecto para aumentar las ventas. Flores, postales, poemas de amor, dedicatorias, bombones y regalos de todo tipo se realizan este día al ser querido para demostrar su amor y amistad.
Nuestro interés no consiste en hacer una discusión teológica sobre si debemos los cristianos o no celebrar este día, las opiniones estarían muy divididas, tomando en cuenta sus orígenes.
Lo cierto es que cada uno de nosotros profesantes o no del cristianismo bíblico, como simples seres humanos, en algún momento hemos estado enamorados, ilusionados, convencidos de amar a alguien, o hemos tenido una verdadera amistad y alagar a esa persona especial sea convertido en uno de nuestros mayores intereses, entonces cada uno a celebrado el amor.
Sea el 14 de febrero o cualquier otro día del año, festejar el amor es una hermosa idea.
La reflexión que queremos dejar en ti, es que amar a alguien, tu esposo (a), tus hijos, familiar, amigo, es más que un sentimiento , es una decisión, y hacerlo una decisión, incondiciona este amor, por que el amor debe ser incondicional, así Dios nos lo mostro, cuando sin merecerlo envió a su único hijo a morir por nosotros pecadores.
Este amor incondicional no tendrá una fecha especial para ser demostrado y expresado, tampoco se fijara en el costo del regalo. Este amor incondicional nos ayudara a vivir a la altura del estándar que Dios espera que vivimos el amor, ese que él demostró al morir en la cruz y que dejo plasmado en su palabra en 1 Corintios 13:1-7 “1Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. 4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”
Este es el amor que Dios desea que vivamos, el amor que el mundo de hoy necesita, y tenemos tú y yo que iniciar a expresarlo en nuestro hogar, en la oficina, en el taller, en el colegio, en la universidad.
sábado, 31 de enero de 2009
Balas son simpre balas
La escena ocurrió en Israel, en el territorio de la ribera occidental del río Jordán conocido como Cisjordania. Un jovencito de catorce años de edad tomó una piedra de la calle. Junto con él había doce compañeros más, todos con piedras en las manos, todos temblando de ira, y todos protestando a gritos. Y enfrente de ellos había un pelotón de soldados israelíes. Todos los jovencitos eran árabes.De repente los soldados israelíes abrieron fuego. Dijeron que su intención no era matar. Sólo querían asustarlos. Para eso habían cargado sus armas con balas que no eran de plomo sino de plástico. Pero dadas ciertas circunstancias, las balas de plástico también matan. Una de ellas entró por el ojo del jovencito y se alojó en su cerebro. El niño quedó muerto en la calle. Sus compañeros huyeron.
No queriendo matar sino sólo amedrentar, el ejército israelí había adoptado una nueva táctica: usar balas que no son de plomo. Primero fueron balas de goma. Estas golpean sin rasgar la piel, pero son de corto alcance, así que no sirvieron. Después pasaron a las de plástico. Las de plástico pueden herir la piel, pero se espera que no maten. Sin embargo, en este caso la bala de plástico resultó tan mortífera como la de plomo. Es que balas son siempre balas.
Hay otras balas que también son siempre balas. Me refiero a las palabras hirientes, que no sólo causan heridas sino que pueden incluso matar.
Conozco a un hombre que adquirió, quien sabe cómo, el mal hábito de decirle tonta a su esposa. Con cualquier cosa que hiciera la señora, que a él no le cayera bien, él lanzaba balas hirientes como: “¿Cuándo vas a usar tu cabeza, tonta?” Después de algún tiempo de tratarla así, ella le pidió el divorcio. El matrimonio murió. El bienestar psicológico y emocional de los niños pequeños, que necesitaban de un hogar, quedó también muerto, y la señora quedó destruida.
¿Cómo son nuestras palabras? ¿Son de goma, de plástico o de plomo? Lo cierto es que poco importa. Cuando la intención es dañar, aun con palabras como “querida” o “amor”, pero con tono sarcástico y de rabia, se puede matar. Poco importa que las palabras sean de goma o de plástico o de plomo. Lo mismo matan.
Sólo Jesucristo puede cambiar nuestras palabras y el tono con que las decimos, transformando el corazón. Él dijo: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34). Entreguémosle nuestro corazón a Cristo. Él quiere renovarlo.








