Visión y Misión
Ser líder en la orientación y fortalecimiento de las familias dentro y fuera de la iglesia en la República Dominicana.
Orientar a los miembros de la familia en el concepto de la verdadera relación y responsabilidad familiar para tener un hogar saludable, a través de la palabra de Dios.
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miércoles, 1 de mayo de 2013
Serie: ¿Hablamos? - Artículo 4. El significado de las palabras, Por: Sixto Porras y Maritza Ulate
lunes, 29 de abril de 2013
Serie: ¿Hablamos? - Artículo 3. La libertad de perdonar, Por: Sixto Porras y Maritza Ulate
domingo, 28 de abril de 2013
Serie: ¿Hablamos? - Artículo 2. Vencer a los fantasmas del pasado, Por: Sixto Porras y Maritza Ulate
lunes, 22 de abril de 2013
Serie: ¿Hablamos? - Artículo 1 - Honestidad sin temores, Por: Por: Sixto Porras y Maritza Ulate
jueves, 17 de mayo de 2012
03 - Necesidades especiales y matrimonio “Conquistando la comunicación”, Por: Joe y Cindi Ferrini
jueves, 22 de marzo de 2012
Pautas para una mejor comunicación, Por: Luis Diego González Chávez

1. El momento.
No todo momento es el indicado para hablar temas de importancia, más aún si son quejas, deseos, preocupaciones o diferencias de opinión. Así por ejemplo, si alguno de los dos cónyuges recién llega de un largo día de trabajo, después de transitar de regreso al hogar por las calles repletas de automóviles, y además ha sufrido algún percance durante el día, tal persona no estará en la mayor disposición de sentarse a conversar temas delicados, complejos o estresantes a su llegada al hogar.
Por lo tanto, las metas del diálogo que se establezca en un momento como este no se alcanzarán en lo más mínimo, e inclusive se agregará tensión al asunto que se está discutiendo. Lo ideal es esperar unas cuantas horas a que el cónyuge haya reposado y el ambiente familiar sea apto.
2. El lugar.
Elija muy bien el lugar para conversar temas de gran importancia, no son buenos lugares la sala donde se pasean los niños, ni la cocina mientras alguno prepara o ingiere alimentos, ni junto al teléfono (descuélguelo), o frente a una puerta abierta con vista a la calle.
El lugar correcto debe contar con privacidad, sillas y mesa (no en la cama) para concentrarse mejor en la buena comunicación y la posibilidad de evitar todas las interrupciones posibles.
3. Las palabras.
Escoja bien las palabras, no use expresiones ofensivas o insultos, ya que definitivamente ya no se estaría atacando el problema, sino a la persona. Existe el buen arte de escuchar y el buen arte de hablar, a la hora de hablar asegúrese que la otra persona percibe que usted señala sus necesidades y deseos, y no que señala sus defectos o errores.
Cada uno es experto de sí mismo, y no del otra persona, evite decir expresiones como: ¡Aunque no me lo digas, sientes esto!, ¡Yo se que es exactamente lo que estás pensando! etc…
Recuerde: las palabras, el lugar y el momento adecuado son pautas para una mejor comunicación. Al hablar claro e interesarse por el bienestar del otro, la pareja puede resolver diferencias y llegar a consensos.
martes, 4 de agosto de 2009
Busque un buen momento para dialogar, Por: Luis Diego González
A la hora de comunicarse o de conversar, es indispensable tener en cuenta ciertos aspectos como el momento, el lugar y, por supuesto, las palabras que se utilicen.El momento: No todo momento es el indicado para hablar de temas de importancia, más aún si son quejas, deseos, preocupaciones o diferencias de opinión. Por ejemplo, si alguno de los dos cónyuges acaba de llegar de un largo día de trabajo, después de transitar por las calles en “la hora pico”, y además ha sufrido algún percance durante el día, tal persona no estará en la mayor disposición de sentarse a conversar temas delicados, complejos o estresantes a su llegada al hogar. Por lo tanto, las metas de ese diálogo no se alcanzarán en lo mas mínimo en un momento como éste, e inclusive se agregará tensión al asunto que se está discutiendo.
Lo ideal es esperar unas cuantas horas a que el cónyuge haya reposado y el ambiente familiar sea apto.
El lugar: Elija muy bien el lugar para conversar temas de gran importancia. No son buenos lugares: la sala donde se pasean los niños, la cocina mientras cuando hay gente, junto al teléfono (descuélguelo) o frente a una puerta abierta con vista a la calle. El lugar correcto debe contar con privacidad, sillas y mesa (no en la cama), para concentrarse mejor en la buena comunicación y la posibilidad de evitar todas las interrupciones posibles.
Las palabras: Escoja bien las palabras. No use expresiones ofensivas o insultos, porque definitivamente ya no se estaría atacando el problema, sino a la persona. Hay buen arte de escuchar y buen arte de hablar: a la hora de hablar asegúrese que la otra persona percibe que usted señala sus necesidades y deseos, y no que señala sus defectos o errores.
Cada uno es experto de sí mismo, y no de la otra persona. Nunca diga: “¡Aunque no me lo diga, usted siente esto!” o “¡Yo sé qué es lo que usted exactamente piensa!”












